Se abre en una pestaña nueva

San Martin # 428, Of.02 - Iquique, Chile

contacto@diariolongino.cl

Ingresar
Contacto
viernes, octubre 16, 2026

Opinión

ZOFRI: el fracaso del centralismo

Autor

por diariolongino

Publicado

octubre 15, 2026

Tiempo de lectura

Por Patricio Meza García.

La crisis que enfrentan los usuarios de Zona Franca de Iquique no apareció de la noche a la mañana. Es el resultado de advertencias desatendidas, decisiones postergadas y una preocupante falta de visión estratégica respecto de uno de los principales motores económicos del norte de Chile. Durante años se levantaron alertas sobre problemas operacionales, pérdida de competitividad, dificultades bancarias y obstáculos para el comercio internacional. Hoy, aquello que parecía una preocupación sectorial se ha transformado en un problema que amenaza el desarrollo de Tarapacá.

Lo verdaderamente inquietante es que hemos llegado a un punto de inflexión sin respuestas proporcionales a la gravedad del escenario. Los usuarios enfrentan dificultades que comprometen sus operaciones, mientras las soluciones siguen dependiendo de decisiones tomadas a cientos de kilómetros, muchas veces por autoridades que desconocen las particularidades del comercio fronterizo y la importancia de ZOFRI para miles de familias.

Una vez más, el centralismo demuestra sus limitaciones. No resulta razonable que las decisiones fundamentales sobre el futuro de un sistema económico tan particular deban esperar autorizaciones desde Santiago. Tarapacá necesita mayor capacidad de decisión sobre su desarrollo productivo, porque sus desafíos no pueden abordarse permanentemente bajo criterios diseñados para realidades completamente distintas.

Zona Franca nació como una herramienta para impulsar inversión, comercio, empleo e integración internacional. Sin embargo, reducir actualmente su potencial a la compraventa de mercaderías sería desperdiciar una oportunidad histórica. El mundo cambió y ZOFRI también debe hacerlo, incorporando nuevas actividades industriales, tecnológicas y logísticas que permitan recuperar competitividad.

Frente al elevado costo de los combustibles, por ejemplo, la electromovilidad representa una oportunidad concreta. Tarapacá podría promover el ensamblaje de vehículos eléctricos, la fabricación de componentes, la instalación de centros de mantenimiento especializado y la formación de técnicos vinculados con nuevas tecnologías. A ello podrían sumarse industrias de manufactura, innovación energética y servicios logísticos de mayor valor agregado.

Pero ninguna transformación será posible mientras continuemos atrapados en discusiones burocráticas y responsabilidades que se trasladan de una institución a otra. La crisis exige medidas inmediatas para resolver los problemas bancarios, comerciales y operacionales, junto con una estrategia regional de largo plazo que permita modernizar el sistema franco.

Lo que está en juego no es solamente el futuro de empresarios y usuarios, sino también la estabilidad laboral, la inversión y las oportunidades de nuevas generaciones. Defender ZOFRI no significa conservar indefinidamente un modelo sin cambios, sino recuperar su propósito original como palanca de desarrollo.

Resulta indispensable devolver el sentido común a las decisiones económicas. Tarapacá conoce sus necesidades, sus mercados y sus potencialidades. Por eso, el futuro de Zona Franca debe construirse con sus actores locales y con atribuciones reales para decidir. Santiago puede contribuir, pero no seguir imponiendo los tiempos de una región que necesita respuestas urgentes.

Porque mientras el centralismo analiza, Tarapacá pierde oportunidades, empleos y competitividad. Y esa cuenta, lamentablemente, siempre termina pagándola nuestra gente.

    Etiquetas :

    Noticias relacionadas

    Deja el primer comentario

    Iniciar sesión