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Tamarugal

Vino del Desierto: el redescubrimiento de cuatro cepas y el registro de Tamarugal marcan el regreso de la vitivinicultura a Tarapacá

Autor

por diariolongino

Publicado

octubre 1, 2026

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El director ejecutivo de FIA, Andrés Gálmez, visitó el proyecto de la Universidad Arturo Prat en la Estación Experimental Canchones, donde se redescubrieron cuatro cepas y se registró Tamarugal, la primera cepa chilena. La Fundación busca apoyar la difusión de esta experiencia, que abre nuevas oportunidades para la diversificación productiva y el agroturismo en Tarapacá.

A 95 kilómetros de Iquique, en pleno desierto de Atacama, la vitivinicultura está escribiendo un nuevo capítulo de su historia. En la Estación Experimental Canchones de la Universidad Arturo Prat (UNAP), el proyecto Vino del Desierto ha permitido recuperar antiguas variedades de la región, redescubrir cuatro cepas y registrar Tamarugal, reconocida como la primera cepa chilena.

En el marco de su gira por la Región de Tarapacá, el director ejecutivo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Andrés Gálmez, visitó la estación experimental para conocer los avances de esta iniciativa, que rescata una actividad agrícola histórica y explora nuevas posibilidades productivas para el desierto.

El trabajo comenzó en 2003, con una colecta de material vegetal proveniente de plantas antiguas que forman parte de la historia vitivinícola de Tarapacá. A partir de evaluaciones agronómicas y moleculares, el equipo de investigación liderado por Ingrid Poblete, académica responsable del proyecto, logró identificar y recuperar estas variedades.

“Evaluamos estas plantas desde el punto de vista agronómico y molecular, logrando identificar o redescubrir cuatro cepas y registrar la primera cepa chilena, denominada Tamarugal”, explicó Poblete.

El desarrollo de esta iniciativa ha permitido avanzar desde la investigación hacia la formación de nuevos productores. A la fecha, se ha capacitado a 20 vinicultores y se han transferido gratuitamente plantas para establecer viñedos tipo boutique de una hectárea cada uno.

El siguiente desafío es proyectar el producto hacia nuevos mercados. “Actualmente estamos preparándonos para postular a un proyecto que permita validar y concretar la exportación del Vino del Desierto como un producto de nicho”, adelantó la académica.

Durante la visita, Gálmez destacó el potencial patrimonial y agroturístico de esta experiencia, que permite explorar nuevas alternativas para diversificar las actividades productivas de Tarapacá.

“Es importantísimo ver lo que se está haciendo acá. Eso lo hizo netamente la Universidad Arturo Prat, pero le da un potencial agroturístico y patrimonial enorme que ya se está explotando”, expresó.

El director ejecutivo agregó que FIA busca acompañar esta nueva etapa, especialmente en materia de difusión. “Dentro de los pilares de FIA está también todo lo que es difusión, por lo que queremos ver cómo apoyar en esta etapa que ellos están empezando a explorar”.

INVESTIGACIÓN, PATRIMONIO Y TURISMO

La experiencia también busca ampliar su alcance más allá de la producción vitivinícola. La Universidad Arturo Prat trabaja en el desarrollo de una Ruta del Vino del Desierto, iniciativa que permitirá mostrar los avances de la investigación, los procesos productivos y las estrategias utilizadas para cultivar y elaborar vino en condiciones desérticas.

“Estamos trabajando en estos momentos desarrollando una ruta del Vino del Desierto para mostrar los avances que se han generado durante la ejecución del proyecto y demostrar cómo se realiza, cómo se hace y cuáles son las estrategias que encontramos para producir vino en el desierto”, señaló Marcelo Lanino, ingeniero agrónomo y académico de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la UNAP.

La ruta contempla también actividades de difusión y transferencia de conocimiento, acercando a la comunidad los procesos de producción y la comercialización de los vinos.

Por su parte, el decano de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la UNAP, Aliro Villacorta, destacó que el desarrollo del Vino del Desierto ha contado con el financiamiento de distintas instituciones, entre ellas el Gobierno Regional y actores de la industria local, cuyos aportes han sido fundamentales para el desarrollo del producto y su marca.

La recuperación de estas variedades permite así rescatar parte de la historia vitivinícola de Tarapacá y proyectarla hacia nuevas oportunidades productivas, turísticas y de valorización del patrimonio regional.

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