San Martin # 428, Of.02 - Iquique, Chile

contacto@diariolongino.cl

Ingresar
Contacto
sábado, mayo 9, 2026

Nacional

Kast activa obras en la frontera norte y convierte el control migratorio en su primera señal de gobierno

Autor

por diariolongino

Publicado

marzo 15, 2026

Tiempo de lectura

  • El nuevo mandatario puso en marcha el Plan Escudo Fronterizo con zanjas, barreras físicas, refuerzo militar y tecnología de vigilancia en sectores críticos de Arica, Tarapacá y Antofagasta.

A solo horas de haber asumido la Presidencia de la República, José Antonio Kast decidió instalar una de sus principales prioridades políticas en el extremo norte del país. El Mandatario firmó en La Moneda sus primeros decretos con foco en la seguridad fronteriza, el control migratorio y el despliegue de nuevas medidas para contener el ingreso irregular al territorio nacional, en el marco del denominado “Plan Escudo Fronterizo”.

Dentro de ese paquete de decisiones, Kast designó al vicealmirante en retiro Alberto Soto Valenzuela como comisionado presidencial para la Macrozona Norte, una figura encargada de coordinar a las Fuerzas Armadas, Carabineros, la PDI y otros servicios fiscalizadores en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. Entre sus tareas estarán la implementación del plan fronterizo, la articulación intersectorial y la elaboración de medidas contra el narcotráfico, el crimen organizado y el ingreso irregular por pasos no habilitados.

La primera señal concreta del plan ya comenzó a materializarse en el norte. Durante las últimas horas se desplegó maquinaria pesada del Ejército en el sector de Chacalluta, en la frontera con Perú, donde el gobierno inició los preparativos para excavar zanjas y levantar barreras físicas destinadas a dificultar el tránsito por rutas no habilitadas. El operativo contempla también un aumento significativo de personal militar en la zona y el uso de herramientas de vigilancia como drones, sensores optrónicos y mejoras en las comunicaciones críticas de frontera.

Las autoridades han señalado que esta primera fase no se limitará al extremo norte de Arica. Los trabajos se proyectan también hacia sectores considerados especialmente sensibles, como el Hito 1 y áreas interiores de la región de Arica y Parinacota, incluyendo Chungará, mientras el plan prevé extender intervenciones hacia otras zonas de frontera con Bolivia, como Ollagüe, en la Región de Antofagasta. La lógica oficial apunta a concentrar los puntos de control y volver menos transitables los tramos utilizados de manera irregular para el ingreso de personas y para actividades ilícitas transfronterizas.

Desde el Ejecutivo se ha explicado que la política nacional de cierre fronterizo considera un refuerzo combinado de infraestructura física, medios militares y modernización tecnológica, en un corredor crítico que, según reportes de prensa, podría abarcar hasta 500 kilómetros de frontera priorizada. El objetivo es intervenir los sectores más vulnerables y fortalecer una presencia estatal más visible en una macrozona que por años ha concentrado presión migratoria, contrabando y circulación de redes criminales.

El anuncio tiene un impacto que va más allá del plano nacional. En regiones como Tarapacá, donde la seguridad fronteriza se conecta directamente con la percepción de inseguridad, el debate migratorio y la presión sobre las instituciones locales, el inicio de estas obras será observado con especial atención. La expectativa no está solo puesta en el despliegue de maquinaria o en el volumen de efectivos movilizados, sino en la capacidad real del gobierno para traducir esta ofensiva inicial en una política sostenida, coordinada y eficaz en el tiempo. Esa será, probablemente, la verdadera medida del plan.

En términos políticos, Kast eligió con claridad su primera imagen de gobierno: frontera, control y autoridad. No es una señal menor. En una agenda nacional marcada por la seguridad, el Presidente apostó por instalar desde el primer día un mensaje duro frente al ingreso irregular y por convertir el norte en el escenario principal de esa definición. Pero toda política de esta magnitud enfrenta un examen más exigente que el de su impacto comunicacional: el de sus resultados.

Porque en la macrozona norte la ciudadanía ya ha escuchado anuncios, ha visto operativos y ha seguido planes que muchas veces no lograron sostenerse con la fuerza prometida. Por eso, más que la fotografía de la maquinaria en Chacalluta o la firma de decretos en La Moneda, lo que importará de aquí en adelante será la continuidad de la acción estatal, la claridad del mando y la capacidad de devolver control efectivo a territorios donde la frontera dejó hace tiempo de ser una línea abstracta para convertirse en una preocupación diaria. Si el Plan Escudo Fronterizo logra pasar del impacto inicial a una política permanente, el gobierno habrá dado un paso relevante. Si no, quedará reducido a otra señal potente de arranque, pero insuficiente frente a un problema que en el norte ya no admite gestos transitorios.

    Etiquetas :

    Noticias relacionadas

    Deja el primer comentario

    Iniciar sesión