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Hospital de Iquique al límite: fallas del escáner y resonador golpean a pacientes que esperan atención oportuna

Autor

por diariolongino

Publicado

octubre 9, 2026

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CRISIS EN LA SALUD PÚBLICA DE TARAPACÁ: MÉDICOS ADVIERTEN FALENCIAS QUE RETRASAN DIAGNÓSTICOS Y TRATAMIENTOS

  • AFUMED denuncia problemas eléctricos, filtraciones, falta de espacios y el cierre del recetario magistral. Los médicos piden equipos de respaldo y soluciones permanentes.

El Hospital Regional de Iquique enfrenta una delicada situación que mantiene en alerta a sus funcionarios y pacientes. Las fallas del escáner y el resonador magnético, junto con deficiencias eléctricas, filtraciones de agua y restricciones en la preparación de medicamentos, están afectando el funcionamiento del principal establecimiento de alta complejidad de Tarapacá y generan preocupación por la oportunidad de los diagnósticos y tratamientos.

La presidenta de la Asociación de Funcionarios Médicos del Hospital de Iquique (AFUMED), Claudia Rojas, abordó estas dificultades en el programa La Mañana de Paulina, conducido por Marcelo Santibáñez. Afirmó que los problemas no corresponden a hechos aislados, sino a un deterioro de infraestructura que los profesionales vienen advirtiendo desde hace años y que exige respuestas más allá de las reparaciones de emergencia.

Rojas explicó que la falla del escáner tiene origen eléctrico, mientras que el resonador resultó afectado por las lluvias que mojaron instalaciones del hospital. La falta de mantención y presupuesto, señaló, ha profundizado una vulnerabilidad que repercute en servicios donde disponer de imágenes a tiempo es indispensable para tomar decisiones clínicas.

La dirigente respaldó la preocupación expresada por otros médicos del recinto, especialmente los equipos quirúrgicos. “La carta del doctor, en el fondo, es la carta de la mayoría de los doctores quirúrgicos”, afirmó al referirse a una denuncia pública sobre las dificultades para obtener diagnósticos rápidos que permitan definir tratamientos o intervenciones urgentes.

Cuando un equipo deja de funcionar, las unidades deben reorganizar exámenes y buscar alternativas, con riesgo de prolongar la espera de personas que requieren atención. El impacto no se limita a Iquique: el hospital recibe pacientes de Alto Hospicio y de distintas localidades del Tamarugal, quienes en ocasiones deben desplazarse largas distancias para acceder a una prestación especializada.

UN EDIFICIO QUE YA NO RESPONDE A LA DEMANDA

Rojas recordó que el edificio fue concebido con los requerimientos energéticos de la década de 1990, muy distintos de los actuales. El aumento de equipos médicos, especialidades y necesidades de climatización exige instalaciones modernas, una normalización eléctrica y espacios adecuados para resguardar tecnología sensible. Reparar el escáner o el resonador, insistió, no evitará por sí solo nuevas interrupciones.

En ese contexto, AFUMED considera necesario disponer de equipamiento de respaldo y ampliar la infraestructura. La dirigente valoró el aporte del Gobierno Regional de Tarapacá para renovar equipos, pero advirtió que incorporar tecnología resulta insuficiente si no existen recintos adecuados y un sistema eléctrico capaz de sostener su funcionamiento.

A estas dificultades se suma la clausura del recetario magistral de la farmacia hospitalaria. Allí se preparan fórmulas y dosis individualizadas para pacientes que no pueden utilizar las presentaciones comerciales habituales, especialmente niños pequeños. Rojas explicó que el servicio permite ajustar concentraciones y elaborar preparados específicos; su cierre representa otra limitación para responder a determinadas necesidades terapéuticas.

MENOS ESPACIOS Y MÁS PRESIÓN SOBRE LAS LISTAS DE ESPERA

La presidenta de AFUMED advirtió también que el crecimiento de la dotación de especialistas no ha sido acompañado por nuevos boxes ni estaciones de trabajo. Algunos profesionales deben atender en horarios diferidos por falta de espacios, lo que restringe la capacidad del establecimiento y contribuye a demorar consultas y controles.

“Han aumentado la cantidad de especialistas, todavía no son los suficientes, pero sí hay especialistas que tienen que trabajar con horarios diferidos porque no hay box de atención”, señaló. A su juicio, la respuesta debe integrar infraestructura, equipamiento y personal, sin tratar cada problema como una contingencia separada.

La preocupación por los equipos de imágenes fue planteada asimismo por el médico intensivista Gonzalo Rojas Godoy, a través de una carta difundida el 6 de octubre. La denuncia advirtió las dificultades que la indisponibilidad de estas herramientas genera para pacientes graves y respaldó la demanda de disponer de alternativas que aseguren continuidad asistencial.

El asunto también fue llevado ante las autoridades nacionales: la diputada Ximena Naranjo entregó antecedentes a la ministra de Salud, May Chomalí, en busca de respuestas sobre las deficiencias del recinto. Mientras tanto, los funcionarios reclaman información clara sobre medidas de reparación, inversiones y plazos para restablecer servicios esenciales.

Rojas confirmó que representantes ministeriales visitaron el hospital y expresó su esperanza de que se concreten proyectos de mejora. Recordó, sin embargo, que los gremios han planteado durante años la necesidad de más infraestructura, equipos y personal, y lamentó la lentitud de los procesos de inversión pública. “Nosotros necesitamos soluciones como para ayer”, resumió.

PACIENTES Y FUNCIONARIOS ESPERAN SOLUCIONES

Pese a las dificultades, la dirigente destacó la entrega del personal que mantiene la atención y enfrenta diariamente las inquietudes de la comunidad. Son los trabajadores, sostuvo, quienes deben comunicar retrasos, carencias o cambios en las prestaciones, aun cuando esas decisiones no dependen de ellos.

Para AFUMED, recuperar el escáner y el resonador es urgente, pero igualmente necesario resulta modernizar la red eléctrica, asegurar la elaboración de medicamentos individualizados y habilitar espacios para los especialistas. La prioridad, enfatizó la organización, es evitar que nuevas fallas vuelvan a interrumpir diagnósticos y tratamientos.

La situación del Hospital Regional de Iquique evidencia una deuda de infraestructura que afecta a toda Tarapacá. Su superación dependerá de inversiones sostenidas y soluciones verificables, porque detrás de cada equipo detenido hay pacientes que necesitan respuestas oportunas y funcionarios que requieren condiciones adecuadas para atenderlos.

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