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“En Tarapacá se podrían generar 5.000 empleos de aquí a diciembre”
Autor
por diariolonginoPublicado
septiembre 26, 2026Tiempo de lectura

GUSTAVO ROSENDE SALAZAR, SUBSECRETARIO DEL TRABAJO, ABORDA EN DIARIO LONGINO LAS MEDIDAS PARA REACTIVAR LA CONTRATACIÓN
- En entrevista exclusiva, la autoridad explica la apuesta por combinar inversión, subsidios y capacitación para enfrentar el desempleo regional. Defiende la adaptabilidad de las jornadas, compromete mantener los derechos laborales y advierte que las oportunidades de desarrollo deben traducirse en trabajo formal para los habitantes de Tarapacá.
El desafío no termina cuando una persona encuentra una ocupación. Para el subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende Salazar, la recuperación laboral también debe medirse en contratos, protección social y estabilidad para las familias. Durante su visita a Tarapacá, la autoridad situó esas prioridades en una región donde, según las cifras que expuso en esta entrevista, el desempleo alcanza el 7,8%. Un registro inferior al nacional, pero que considera insuficiente para dar por resuelto el problema.
En conversación exclusiva con Diario Longino, Rosende planteó que la coordinación entre organismos públicos y empresas podría permitir la generación de 5.000 empleos regionales de aquí a diciembre. La proyección reúne instrumentos distintos: subsidios a la contratación, obras de mejoramiento urbano y de barrios, apoyo a la formalización y medidas para facilitar la participación laboral femenina.
Su diagnóstico también apunta a una dificultad que atraviesa el debate regional: la existencia de oportunidades que no siempre encuentran trabajadores con la preparación requerida dentro de Tarapacá. Conectar esas necesidades con la capacitación y la educación es, sostiene, uno de los objetivos de Empleo 360.
En ese escenario, el subsecretario defiende cambios en la distribución de la jornada laboral y rechaza que impliquen abandonar la reducción a 40 horas. A lo largo de la conversación, insiste en que el crecimiento económico debe ir acompañado de herramientas que permitan incorporar a quienes llevan más tiempo esperando una oportunidad.
—El Gobierno ha reconocido un escenario laboral complejo. ¿Cuál es el diagnóstico y qué medidas considera prioritarias para recuperar el empleo?
—Estamos enfrentando un desafío laboral que exige un sentido de urgencia. Por eso estamos desplegados en terreno y en regiones como Tarapacá, conversando con empresas, trabajadores y expertos, buscando herramientas que nos permitan acelerar la creación de empleo, especialmente empleo formal y de calidad.
Necesitamos inversión y crecimiento, porque avanzando en esas materias podremos crear las fuentes laborales que el país y Tarapacá necesitan. Pero las medidas para enfrentar esta situación no dependen únicamente del Ministerio del Trabajo. También debemos articular la actuación de otros servicios públicos e incorporar a los actores privados, que son los principales creadores de empleo.
—¿Cómo se convierte esa coordinación en contrataciones concretas? ¿Qué papel tendrán obras públicas y la vivienda?
—El esfuerzo que coordina a los ministerios de Obras Públicas, Vivienda, Trabajo y Energía, entre otros, pretende activar la inversión pública y privada para generar más y mejores empleos a lo largo de Chile.
Los ministros mantienen reuniones periódicas en las que proyectan las inversiones y lo que significarán para cada región. También se busca acelerarlas para comenzar a ver resultados en el corto plazo.
Hay iniciativas que pueden producir empleo más rápidamente, pero necesitamos dar continuidad a ese impulso. Los subsidios y la activación de la inversión pública constituyen un esfuerzo inicial, que esperamos enlazar con las inversiones que se han venido destrabando y con medidas normativas que faciliten la contratación, especialmente de los grupos más rezagados.

—En Tarapacá, ¿qué resultados podrían observarse antes de que termine el año?
—En la Mesa por el Empleo, encabezada por la delegada presidencial, vimos que una suma no despreciable de 5.000 empleos se podría generar de aquí a diciembre, considerando los compromisos y las iniciativas que se están impulsando.
Ahí está el subsidio a la contratación del Ministerio del Trabajo, a través del Sence; las medidas de la Subsecretaría de Desarrollo Regional, mediante los programas de mejoramiento urbano y de barrios; y lo que desarrolla el Ministerio de Economía, a través de Sercotec, para apoyar la formalización de emprendedores y la generación de puestos de trabajo.
También se consideran medidas del Ministerio de la Mujer, como la ampliación del programa de 4 a 7, que permite apoyar a mujeres que tienen responsabilidades de cuidado. Todo este esfuerzo regional debería concretarse de aquí a diciembre.
—¿Cómo esperan sostener ese impulso después de diciembre?
—La temporada estival trae consigo una reactivación del empleo. Creemos que eso puede ayudarnos a enlazar estas medidas con el primer semestre del próximo año, cuando esperamos una recuperación económica y mejores cifras para el país.
Queremos darle continuidad al esfuerzo. Comenzamos con herramientas de corto plazo y con proyectos que permitan facilitar la contratación, para estar preparados para la inversión que esperamos recibir. También debemos reconocer que el mercado laboral ha cambiado.
—Usted menciona una tasa regional inferior a la nacional. ¿Por qué eso no basta para considerar que Tarapacá está en una buena situación?
—Tenemos casi un millón de personas sin trabajo en el país, con un desempleo nacional de 9,5%, mientras que en Tarapacá la cifra es de 7,8%. Alguien podría quedarse tranquilo porque la región está por debajo del promedio nacional, pero todavía hay miles de personas sin trabajo.
Además, no hay peor precarización que no tener un empleo o que, teniéndolo, no exista un contrato. La informalidad es un problema que golpea fuertemente a Tarapacá. Por eso nuestro objetivo es ampliar las herramientas que permitan acceder a un trabajo formal.
—El Gobierno propone una mayor adaptabilidad laboral. ¿Cómo evitar que esa flexibilidad termine debilitando la protección de los trabajadores?
—Lo que pretendemos es complementar nuestra legislación y permitir el ingreso de grupos que hoy están rezagados: mujeres, jóvenes, personas con discapacidad y mayores de 55 años.
Hay mujeres que están a cargo del cuidado de sus hijos o de otras personas y no pueden acceder a un trabajo porque los horarios o los días no se acomodan a su situación. El concepto que hemos planteado es que los trabajos tienen que adaptarse a la vida de las personas y no al revés.
Para nosotros, adaptabilidad significa flexibilidad con protección. No vamos a retroceder un paso en los derechos que hoy tienen los trabajadores. Vamos a llegar a las 40 horas en 2028.
—¿Qué cambios proponen en la distribución de la jornada y cómo se relacionan con la productividad?
—Queremos trabajar sobre lo construido. Para mantener los derechos y, al mismo tiempo, incentivar la productividad, el crecimiento y la inversión, necesitamos una adaptabilidad que responda tanto a las personas como a las necesidades del mercado laboral.
Estamos de acuerdo en que las familias tengan más tiempo para el descanso, el deporte y las actividades recreativas. Lo que proponemos es modificar el período en el que se calcula el promedio de horas, manteniendo ese promedio.
En términos generales, planteamos ampliar de cuatro a 16 semanas el período de cálculo. Para actividades como el turismo, la propuesta considera un período de 52 semanas, porque tienen una estacionalidad distinta.
—¿Qué significaría eso para una actividad turística con meses de alta demanda y otros de menor movimiento?
—En el turismo hay períodos de actividad intensa que no se resuelven con una distribución de cuatro semanas. En esta región, por ejemplo, esa actividad puede concentrarse entre noviembre y abril.

La propuesta es que existan períodos con una jornada mayor y otros con una jornada menor, de manera que se mantenga el promedio. En la fórmula que estamos planteando, las semanas de mayor actividad no superarían las 45 horas ordinarias y se compensarían con otras de menos horas.
No queremos retroceder en las 40 horas ni en los demás derechos laborales. Queremos adaptarnos a un mercado del trabajo que no es el mismo de hace décadas, ni siquiera el de hace pocos años.
—Además de estos cambios, ¿qué función cumplen los subsidios a la contratación?
—Necesitábamos un apoyo directo, puntual y de efecto inmediato. Por eso, dentro de las medidas por el empleo que se han llevado a la mesa regional, generamos subsidios dirigidos al empleador, que es quien contrata al trabajador.
La idea es que una empresa pueda fortalecer su actividad, dar un paso que no estaba dando por falta de recursos o formalizar una relación laboral utilizando esta herramienta.
—¿Están destinados solamente a pequeñas empresas o pueden acceder empleadores de distintos tamaños?
—Pueden postular empresas pequeñas, medianas y grandes, siempre que estén funcionando formalmente y reconocidas ante el Servicio de Impuestos Internos. El tamaño de la empresa no es la limitación principal.
Entre los requisitos que hemos explicado está la contratación de personas mayores de 18 años que no hayan tenido un empleo formal ni cotizaciones en los últimos tres meses. También existe un límite de 200 postulaciones por empleador.
La postulación contempla identificar al trabajador y registrar el contrato en el sistema electrónico de la Dirección del Trabajo, además de cumplir los requisitos del beneficio.
—¿Por qué se contempla un incentivo mayor para la contratación de mujeres?
—Porque las mujeres presentan un rezago permanente en participación laboral. El subsidio toma como referencia el ingreso mínimo mensual: considera un 50% cuando se contrata a un hombre y un 60% cuando se contrata a una mujer.
Con ello buscamos poner un énfasis especial en el empleo femenino y apoyar su incorporación al mercado laboral.
—¿El beneficio se restringe a contratos por el sueldo mínimo o también puede favorecer la contratación de profesionales?
—El sueldo mínimo es la referencia para calcular el subsidio, pero no significa que solamente se puedan contratar personas por esa remuneración.
También puede utilizarse para trabajadores con remuneraciones de hasta aproximadamente un millón seiscientos mil pesos. Por lo tanto, pueden ser profesionales u otros trabajadores que estén dentro de ese rango. El monto del subsidio no aumenta por el hecho de que la remuneración sea mayor.
—Tarapacá tiene minería, comercio, logística y turismo. ¿Qué dificultad busca resolver Empleo 360 en ese escenario?
—La minería está atravesando un ajuste de su ciclo y presenta una actividad menor a la que la región ha estado acostumbrada. Al mismo tiempo, observamos movimiento en otras áreas, como el comercio, la logística y el turismo, que también debemos potenciar.
Lo que muchas veces ocurre es que las empresas no encuentran dentro de la región el perfil de trabajador que necesitan. Hay puestos disponibles, pero no necesariamente personas con la preparación requerida para realizarlos.
Por eso el desafío no consiste solamente en generar más empleos. También debemos formar los perfiles que los empleadores están buscando.
—¿Cómo se relaciona ese problema con la contratación de trabajadores que llegan desde otras regiones?
—La minería es un buen ejemplo y ahí aparece el problema de la conmutación, que está muy arraigado en Tarapacá.
Uno de los propósitos de esta estrategia es que no busquemos solamente fuera de la región, sino que comencemos a preparar a sus habitantes para las actividades económicas que la propia región ofrece.
Tenemos que conectar las oportunidades con la preparación de nuestra gente.
—¿Qué participación tendrán las universidades, los institutos y la educación técnica en esa preparación?
—Empleo 360 no es una iniciativa que esté trabajando únicamente el Ministerio del Trabajo. Existe coordinación con el sector privado, que entrega información sobre sus proyecciones de empleo y los perfiles que necesitará.
La capacitación del Sence puede ser muy útil para la reconversión y el desarrollo de determinadas habilidades, pero también tenemos que vincularnos con el Ministerio de Educación. Lo estamos haciendo a través de la Subsecretaría de Educación Superior.
Desde los liceos técnico-profesionales hasta los institutos y las universidades, necesitamos incorporar la empleabilidad en las decisiones sobre formación. No considerar únicamente las carreras que demandan los estudiantes, sino también las oportunidades laborales que tendrán.
—¿Cómo se traducirá la información de las empresas en decisiones de capacitación y formación?
—Empleo 360 busca levantar información sobre los perfiles que requieren las empresas, tanto para la construcción de sus proyectos como para su posterior operación.
Esa información se entrega a nuestros servicios de capacitación para orientar la reconversión y la formación en habilidades. También se comparte con el Ministerio de Educación, para que exista coordinación con las instituciones públicas y privadas respecto de la oferta formativa.
La intención es que la preparación de los futuros trabajadores tenga una relación más directa con las necesidades que estamos identificando.
—Mirando los próximos dos o tres años, ¿qué cambios considera decisivos para mejorar el empleo, especialmente entre mujeres y jóvenes?
—Los grupos más golpeados siguen siendo los jóvenes y, especialmente, las mujeres. Creemos que la adaptabilidad es importante, pero también que la sala cuna tiene un papel fundamental.
Ampliar ese acceso puede convertirse en una de las medidas más importantes para el empleo femenino. Hay mujeres que han permanecido alejadas del mercado laboral por las dificultades para resolver el cuidado de sus hijos.
Junto con eso, necesitamos modernización y crecimiento. Esperamos comenzar a ver con más fuerza los resultados de ese crecimiento a partir de 2027, con un mercado laboral dinámico que permita entregar más y mejores empleos al país y a Tarapacá.
—¿Qué les dice a las personas de la región que siguen buscando trabajo y todavía no perciben esa recuperación?
—Esperanza. Tarapacá tiene buenas oportunidades y hemos visto inversiones que podrían materializarse en el corto plazo.
Aunque la región tenga cifras mejores que otras zonas del país, no vamos a descansar en eso. Debemos seguir impulsando el empleo y, sobre todo, combatir la informalidad, porque deja a muchas personas sin la protección que merecen.
Queremos que el desarrollo de la región también se traduzca en familias y personas tranquilas, con un empleo que les entregue la estabilidad que necesitan.
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