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sábado, mayo 9, 2026

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Video Norte pone en pantalla la amenaza sísmica del norte y prepara nueva campaña preventiva para Arica e Iquique

Autor

por diariolongino

Publicado

marzo 9, 2026

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  • La iniciativa audiovisual impulsada por Jorge Muñoz busca reforzar la cultura de prevención frente al riesgo de terremotos y tsunamis en una macrozona que arrastra una larga historia sísmica y donde expertos han advertido sobre acumulación de energía tectónica.

La prevención vuelve a instalarse en el centro del debate público en el norte de Chile. Esta vez, no desde una alerta inmediata ni desde la contingencia de un evento reciente, sino desde una apuesta comunicacional que busca anticiparse al desastre y hablarle directamente a la ciudadanía. El realizador Jorge Muñoz, a través de su productora Video Norte, prepara una nueva serie de videos preventivos centrados en el riesgo sísmico y de tsunami para Arica, sus caletas, Iquique y todo el borde costero comprendido entre El Loa y Pisagua.

Se trata de un proyecto que nace en un territorio donde la memoria del terremoto no es una abstracción. En el norte grande, la amenaza sísmica forma parte del paisaje, de la historia y también de la preocupación cotidiana de miles de familias que viven y trabajan junto al mar. No es casual que este nuevo material apunte justamente a una de las mayores inquietudes de la zona: la posibilidad de un gran evento telúrico en el tramo comprendido entre Ilo y Antofagasta, área que especialistas han estudiado durante años por su comportamiento tectónico y por los antecedentes históricos que dejaron los devastadores terremotos de 1868 y 1877, ambos acompañados por tsunamis de gran impacto en la costa del norte chileno y sur peruano. El Centro Sismológico Nacional recuerda que el terremoto de Iquique de 1877 alcanzó magnitud 8,5 y generó un tsunami registrado incluso en costas lejanas del Pacífico, mientras que registros históricos sobre el sismo de 1868 dan cuenta de un evento de enorme magnitud y efectos destructivos en Arica y amplias zonas del litoral.

Consultado sobre este nuevo proyecto, Jorge Muñoz explicó que la motivación central es precisamente esa deuda pendiente con la prevención y la información pública. “Mi inquietud se basa en la enorme energía acumulada en el tramo Ilo-Antofagasta desde hace ya casi 150 años, 1868 y 1877, cuyos terremotos produjeron tsunamis devastadores, afectando a las ciudades de Arica, Iquique y Antofagasta”, señaló. Sus palabras no solo apuntan a una percepción ciudadana instalada en el norte, sino también a un diagnóstico ampliamente conocido en la discusión científica y preventiva: la preparación no puede esperar a que ocurra una emergencia.

Muñoz sostiene que esta nueva etapa se apoya en una trayectoria previa. Desde su productora ha desarrollado cinco audiovisuales preventivos para Iquique, realizados en 2005, 2010, 2014, 2018 y 2024, además de un video preventivo de riesgo aluvional para Iquique y Alto Hospicio. Según detalló, todos esos materiales fueron elaborados con revisión y autorización de los organismos técnicos correspondientes, primero Onemi y hoy Senapred, además de Sernageomin en el caso del riesgo geológico. Desde enero de 2023, la antigua Onemi fue oficialmente reemplazada por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, Senapred, nueva institucionalidad encargada de coordinar la gestión del riesgo en el país.

Más que una pieza audiovisual aislada, el nuevo proyecto pretende transformarse en una herramienta concreta de educación comunitaria. En la experiencia de 2024, explicó Muñoz, el video fue entregado en pendrive a administradores de edificios emplazados frente al borde costero, con la instrucción de reenviarlo a residentes y copropietarios. Esa estrategia, dijo, permitió alcanzar una audiencia estimada superior a las 80 mil personas. Ahora, la apuesta es ampliar todavía más la cobertura y llevar el material no solo a vecinos y comunidades costeras, sino también a jefaturas de servicios municipales y estatales, con la idea de fortalecer una red de información preventiva más amplia, transversal y útil para la toma de decisiones en caso de emergencia.

La nueva producción, según adelantó, incluirá locución profesional, música incidental, apoyo gráfico cuando corresponda, lenguaje de señas y subtítulos en inglés. La decisión no es menor. En una región que convive con población flotante, turistas, trabajadores extranjeros y comunidades diversas, la accesibilidad del mensaje deja de ser un detalle técnico para transformarse en un criterio de seguridad pública. Informar bien, de manera comprensible y para todos, también es una forma de salvar vidas.

En este esfuerzo, el apoyo de Aguas del Altiplano será clave para cubrir parte de los costos operativos, específicamente los vuelos con dron y la compra de pendrives. El resto de la producción será financiado por la propia productora Video Norte. En tiempos en que muchas campañas públicas dependen de largos procesos administrativos, el anuncio pone sobre la mesa una señal que merece atención: la prevención también puede movilizar alianzas tempranas entre el mundo privado y actores comunicacionales con experiencia territorial.

Las fechas de entrega ya están definidas. El video de Arica debería ser presentado a la comunidad durante los primeros días de abril, mientras que el material correspondiente a Iquique y su borde costero sería difundido alrededor del 15 del mismo mes. El calendario no parece casual. Abril es un mes especialmente sensible en la memoria sísmica del norte, marcado además por el recuerdo del terremoto de 2014, que obligó a evacuaciones masivas y volvió a instalar con fuerza la discusión sobre preparación, rutas de escape y cultura preventiva.

En una zona donde la conversación sobre terremotos suele oscilar entre la alarma y la costumbre, esta iniciativa intenta abrir una tercera vía: la pedagogía. No busca sembrar miedo, sino conciencia. No pretende anunciar una catástrofe inminente, sino recordar que la historia geológica del norte obliga a convivir con responsabilidad frente al riesgo. Esa diferencia es fundamental. Porque una comunidad informada no entra en pánico con facilidad, pero tampoco se duerme en una peligrosa sensación de normalidad.

La editorial detrás de este proyecto es clara y necesaria. En Chile, país sísmico por excelencia, la prevención suele reaparecer con fuerza solo después de cada tragedia. Se conversa intensamente sobre evacuación, mochila de emergencia, puntos de encuentro y autoprotección, pero con el paso de los meses el interés baja y la rutina vuelve a imponerse. Por eso, cualquier esfuerzo serio por reinstalar la educación preventiva antes del desastre merece atención pública, especialmente en ciudades costeras como Arica e Iquique, donde un terremoto mayor podría desencadenar escenarios complejos en cuestión de minutos.

El desafío, por supuesto, no termina con la producción ni con la difusión del material. La verdadera prueba será que esos contenidos lleguen efectivamente a las familias, que sean vistos, comprendidos y conversados en hogares, edificios, oficinas, escuelas y servicios públicos. La prevención no funciona solo por acumulación de información, sino por incorporación práctica de hábitos, decisiones y reflejos colectivos.

En esa línea, el nuevo proyecto de Video Norte aparece como una apuesta que cruza comunicación, memoria y servicio público. En una región acostumbrada a mirar el mar con orgullo, trabajo y pertenencia, también se hace indispensable mirarlo con respeto. Porque en el norte la belleza del borde costero convive, desde siempre, con una amenaza real. Y frente a esa realidad, educar no es alarmar: es anticiparse.

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