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martes, octubre 27, 2026

Emprendimiento y Negocios

Tormenta perfecta amenaza la economía chilena y golpea el bolsillo de las familias del norte

Autor

por diariolongino

Publicado

octubre 26, 2026

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Combustibles al alza, inflación persistente, menor crecimiento y daños por temporales complican el panorama nacional.

El Banco Central redujo a entre 0,25% y 0,75% su proyección de crecimiento para 2026. El encarecimiento del transporte y los alimentos amenaza con profundizar la presión económica sobre Tarapacá, Antofagasta y Arica.

Chile enfrenta uno de los escenarios económicos más complejos de los últimos años. El aumento sostenido de los combustibles, las consecuencias de los temporales sobre la infraestructura productiva, la desaceleración del consumo y el deterioro del empleo están configurando una combinación que amenaza con prolongar las dificultades económicas de miles de familias. El impacto podría sentirse con particular fuerza en las regiones del norte, donde las distancias, los costos logísticos y la dependencia del transporte terrestre representan factores determinantes para el abastecimiento y la actividad comercial.

La preocupación adquirió mayor relevancia durante la última semana, luego de que una nueva alza de los combustibles volviera a presionar los presupuestos familiares y los costos operacionales de las empresas. En este contexto, Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, advirtió en Radio Cooperativa que el país atraviesa una verdadera «tormenta perfecta», producto de una cadena de perturbaciones que combina factores internacionales con dificultades internas de producción y transporte.

El Banco Central, en su Informe de Política Monetaria de septiembre, redujo las perspectivas de crecimiento del PIB para 2026 desde un rango de 1% a 1,75% hasta apenas 0,25% a 0,75%. La autoridad monetaria atribuyó esta revisión a la debilidad del gasto interno, una menor producción minera y las consecuencias de condiciones climáticas adversas.

A ello se agrega que la inflación continúa por encima de la meta de 3% del instituto emisor. Según el INE, septiembre registró una variación mensual del IPC de 0,4%, acumulando 4% durante el año y 4,1% en doce meses. Los alimentos aumentaron 0,6% ese mes y el transporte, 0,9%, dos componentes que afectan directamente el presupuesto cotidiano.

EL DIÉSEL DESATA UNA NUEVA PRESIÓN SOBRE LOS PRECIOS

Uno de los principales factores de riesgo se encuentra en el mercado energético. Desde el jueves 22 de octubre, los precios mayoristas de los combustibles informados por ENAP registraron incrementos de 41,3 pesos por litro para las gasolinas y 91,5 pesos para el diésel, según el análisis del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales.

El diésel es un insumo fundamental para el transporte de carga, la distribución de alimentos, las operaciones industriales y la minería. Su encarecimiento eleva los costos que enfrentan las empresas para trasladar productos desde sus centros de elaboración hasta los establecimientos comerciales y puede generar presiones sobre los precios al consumidor.

Román advirtió que este encadenamiento se agrava cuando coincide con una reducción de la producción agrícola y dificultades de conectividad provocadas por temporales. Chile enfrenta simultáneamente dificultades de oferta y demanda: producir y transportar resulta más caro, mientras numerosas familias tienen menos capacidad de gasto.

LOS TEMPORALES AGRAVAN LA CRISIS PRODUCTIVA

Las lluvias intensas y los daños en infraestructura de distintas zonas del país han afectado actividades agrícolas, forestales, pesqueras y de transporte. El Banco Central reconoció que las condiciones meteorológicas adversas contribuyeron al debilitamiento de la actividad, sumándose a una menor producción minera.

Cada interrupción relevante de rutas o accesos provoca demoras en el movimiento de mercancías, altera los plazos de entrega y eleva los gastos de distribución. El impacto alcanza también a empresas que dependen de suministros provenientes de otras regiones y deben modificar rutas o reorganizar operaciones.

EL NORTE DE CHILE FRENTE A UNA DOBLE AMENAZA

Para Tarapacá, Antofagasta y Arica y Parinacota, la combinación de combustibles caros y menor dinamismo económico plantea desafíos particulares. Las extensas distancias con la zona central hacen que el transporte terrestre sea decisivo en el movimiento de alimentos, insumos industriales y bienes de consumo.

En Iquique y Alto Hospicio, mayores fletes pueden reflejarse en los costos de abastecimiento de supermercados, almacenes, ferias y pequeños comerciantes. El efecto dependerá de los contratos, márgenes comerciales y capacidad de absorber los incrementos, pero representa un riesgo concreto para el presupuesto familiar.

En Antofagasta, el impacto puede extenderse a los proveedores de la minería, los servicios industriales y el transporte. Mientras las grandes compañías pueden amortiguar determinadas variaciones mediante su planificación, las empresas pequeñas suelen disponer de menor margen financiero.

Tarapacá mantiene una estructura económica vinculada al comercio, la logística portuaria, la Zona Franca de Iquique y los intercambios internacionales. Una desaceleración del consumo, sumada a mayores gastos operacionales, podría afectar a negocios que dependen del movimiento de mercancías y de la capacidad de compra. En Arica y Parinacota también podrían resentirse las operaciones de transporte internacional y el abastecimiento de localidades interiores.

Estos efectos son riesgos derivados del escenario nacional, no aumentos regionales ya cuantificados. Su magnitud deberá medirse con la evolución de precios locales, fletes e indicadores de actividad.

DESEMPLEO Y CONSUMO DEBILITAN LA RECUPERACIÓN

Según el INE, la tasa de desocupación nacional alcanzó 9,6% en el trimestre junio-agosto de 2026, un punto porcentual más que en igual período del año anterior. El deterioro laboral limita la recuperación del consumo y aumenta la vulnerabilidad frente a nuevas alzas.

Las empresas enfrentan mayores costos mientras sus clientes restringen gastos, lo que dificulta traspasar completamente los incrementos y contratar nuevos trabajadores. La recuperación exige mejoras en inversión, empleo formal y productividad.

BANCO CENTRAL ANTICIPA UNA RECUPERACIÓN RECIÉN EN 2027

El Banco Central prevé para 2027 una expansión del PIB de entre 2% y 3%, y para 2028 de entre 2,25% y 3,25%, apoyada parcialmente en la inversión y una normalización gradual de las condiciones productivas.

En inflación, estima que el aumento anual se mantendrá algo por encima del 4% al cierre de 2026 y convergerá hacia la meta de 3% durante el segundo trimestre de 2027. Las perspectivas dependen del petróleo internacional, tensiones geopolíticas, el clima y la recuperación de la demanda. Mantener la tasa de política monetaria en 4,5% en septiembre reflejó la búsqueda de equilibrio entre precios y actividad.

EL DESAFÍO ECONÓMICO DE LAS REGIONES DEL NORTE

Las distancias geográficas, los costos logísticos y la exposición a actividades como la minería y el comercio exterior obligan a considerar las particularidades territoriales en el debate económico. Mejorar conectividad vial, infraestructura, inversión y diversificación productiva puede reducir vulnerabilidades.

La llamada tormenta perfecta no necesariamente desembocará en una crisis mayor, pero los antecedentes disponibles revelan crecimiento reducido, inflación persistente y dificultades laborales. Para las familias del norte, el resultado se medirá en el precio de los alimentos, el costo del transporte, las oportunidades de empleo y la capacidad de llegar a fin de mes.

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