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Magallanes abre nuevo flanco en La Moneda: Defensa y Cancillería difieren en el manejo del conflicto con Argentina

Autor

por diariolongino

Publicado

septiembre 2, 2026

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Fernando Barros reveló que Buenos Aires tendría listo el documento para corregir el decreto sobre el Estrecho, mientras Cancillería llamó a la cautela y recordó que el texto está pendiente desde marzo. El episodio surge antes de la visita de Javier Milei a Chile.

La controversia entre Chile y Argentina por el Estrecho de Magallanes abrió un nuevo frente para el Gobierno, esta vez dentro de La Moneda. Mientras el Ejecutivo intenta antener una posición firme respecto de la soberanía chilena y evitar una escalada diplomática con Buenos Aires, las declaraciones del ministro de Defensa, Fernando Barros, dejaron en evidencia diferencias de énfasis sobre cómo comunicar los avances de una negociación particularmente sensible.

Desde Punta Arenas, Barros confirmó que Argentina tendría preparado el documento destinado a modificar el Decreto 457 de 2021, normativa que contiene referencias cuestionadas por Chile respecto del Estrecho de Magallanes. Según explicó, el texto estaría actualmente en poder del presidente argentino Javier Milei, a la espera de su firma.

La información adquiere especial relevancia porque la modificación del decreto constituye uno de los principales puntos pendientes para superar el reciente episodio diplomático. Sin embargo, pocas horas después, el canciller Francisco Pérez Mackenna puso un matiz al anuncio y recordó que la existencia del documento era conocida por el Gobierno desde marzo.

“Cuando llegamos al gobierno en marzo, el primer viaje que hicimos fue justamente a la República Argentina y el canciller en esa oportunidad me ratificó que efectivamente esto estaba para la firma del presidente”, sostuvo Pérez Mackenna, agregando que para Relaciones Exteriores no se trata de una novedad y que lo relevante ahora es que
Buenos Aires concrete el compromiso.

Las declaraciones no configuran una contradicción directa entre ambos ministros, pero sí muestran dos formas distintas de administrar políticamente el conflicto. Defensa puso el acento en el avance de las gestiones y en que el documento estaría preparado. Cancillería, en cambio, optó por bajar las expectativas y recordar que mientras Milei no
firme, el asunto permanece pendiente.

El episodio ocurre además en un momento especialmente sensible. El Presidente José Antonio Kast se encuentra en Magallanes, donde tiene contemplado supervisar ejercicios militares de la Armada y otras actividades vinculadas a las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas en el extremo austral. El Gobierno ha señalado que estas maniobras estaban programadas con anterioridad y que no responden directamente a la controversia con Argentina.

La coincidencia, sin embargo, incrementa inevitablemente la atención política sobre la zona. La soberanía del Estrecho volvió al centro de la agenda luego de declaraciones provenientes del ámbito militar argentino y de la permanencia del Decreto 457, situación que llevó a Chile a reiterar su posición respecto del carácter soberano de este territorio.

A ello se suma la próxima llegada de Javier Milei a Santiago para participar del Foro Madrid, programado para los días 3 y 4 de septiembre. Su visita abre la posibilidad de un encuentro bilateral con Kast, aunque las características de esa reunión han estado sujetas a la agenda oficial de ambos mandatarios.

Para La Moneda el desafío es doble. Por una parte, necesita mantener una posición inequívoca sobre la soberanía chilena en el Estrecho y exigir que Argentina materialice la corrección comprometida. Por otra, busca preservar una relación bilateral estratégica y evitar que el diferendo termine dominando completamente una visita presidencial considerada relevante por ambos gobiernos.

En ese equilibrio, las palabras adquieren especial importancia. Adelantar una solución antes de que exista una firma puede elevar expectativas que luego resulten difíciles de administrar, mientras guardar excesivo silencio también puede ser interpretado como falta de firmeza ante una cuestión territorial.

Por eso, el contraste entre Defensa y Cancillería no está necesariamente en el objetivo final, sino en los tiempos y la forma de comunicarlo. Ambos coinciden en que el decreto argentino debe ser corregido. La diferencia aparece en cuánto puede darse por avanzado mientras ese compromiso todavía depende de una decisión formal del presidente Milei.

La controversia por Magallanes dejó así de ser únicamente un problema diplomático entre Santiago y Buenos Aires. También se transformó en una prueba para la coordinación política del Gobierno chileno, que deberá mantener una sola línea comunicacional en momentos donde cualquier declaración puede adquirir dimensiones mayores.

La próxima visita de Milei será, en ese sentido, decisiva. Más allá de las señales políticas y de la cercanía entre ambos gobiernos, para Chile existe un resultado concreto que sigue pendiente: que Argentina firme finalmente la modificación del decreto y cierre una controversia que volvió a instalar la soberanía del Estrecho de Magallanes en el centro de la relación bilateral.

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