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La receta que revierte el daño celular del verano

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El anhelo de la eterna juventud sigue más vigente que nunca y la biología celular ahora sabe
cómo se logra regenerar la piel en época estival, cuando el sol hace estragos sobre la corteza
externa del cuerpo humano. Agua, sueño, alimentación y ejercicio son parte de la receta para el
recambio de células.
Isabel Frías
Periodista U.C.
Hidratarse de manera adecuada con agua pura, evitando los azúcares y consumiendo muchos
antioxidantes son parte de la fórmula para potenciar la capacidad que todas las personas tienen
para regenerar las células muertas, ya sea por efecto natural como por el daño causado por las
quemaduras que provoca el sol en la piel, particularmente en verano.
Aunque mucha gente piensa que aplicando una buena dosis de bloqueador solar basta, hoy se
sabe mucho más de la renovación celular y cómo se potencia en cada parte del organismo de
diferente manera.
Básicamente son cuatro las estrategias que aceleran este proceso regenerativo que tiene por
protagonista al más grande órgano humano que es la piel.
EJERCICIO RENOVADOR
Una caminata diaria y hacer una o dos sesiones por semana de ejercicios con pesas, de acuerdo
con su actividad cardiovascular, beneficiará la regeneración del sistema muscular además del
cerebro y del sistema cardiaco.
De hecho, la recomendación obligada es que después de los 70 años se realice una caminata de 15
a 20 minutos diarios, y que ésta no modifique más del 20 por ciento de su frecuencia cardíaca. En
tanto, las células cerebrales serán directamente beneficiadas con la mayor oxigenación que brinda
la actividad física regular y los beneficios se notan sobre todo en la memoria inmediata.
A nivel de los músculos del corazón, al envejecer se contraen y bombean la sangre con menor
eficacia. El ejercicio ayuda al músculo cardíaco a contraerse con mayor potencia, mantiene
flexibles las arterias y retrasa el desarrollo de la arteriosclerosis.
Respecto a los huesos, aunque el esqueleto se vuelve más liviano con los años, el ejercicio ayuda a
la calcificación y, por ende, estimula el crecimiento de los huesos y la densidad ósea. Si no hace
ejercicio, la densidad ósea se reduce dos por ciento cada año, lo que aumenta la probabilidad de
sufrir fracturas.
SUEÑO, ESTRÉS Y VIDA SOCIAL
Cuando somos adultos ya no crecemos porque osificamos los huesos y la hormona del crecimiento
nos sirve para cicatrizar y seguir intercambiando los epitelios. Por eso, no se deben espaciar
mucho las horas de sueño.
De manera paralela, nuestros cerebros están diseñados para vivir en grupo de ahí que cuando
tenemos un problema siempre buscamos comentarlo con otra persona. Sin embargo, cuando
tenemos una situación demandante de atención de más de 20 minutos, nuestro cuerpo libera
unas hormonas que nos predisponen al estrés negativo. Este, mal enfocado, genera angustia, lo
cual a la larga lleva no solo a la depresión: Los sobrevivientes de un infarto reducen al doble la
probabilidad de tener un segundo infarto si los cuidan miembros de su familia, en comparación
con quienes viven solos.

Las mujeres con familias numerosas y muchos amigos tienen una mayor probabilidad de sobrevivir
a los padecimientos cardíacos y al cáncer.
ALIMENTOS REGENERTIVOS: El cuerpo humano no se puede regenerar adecuadamente si existe
una alimentación en base a harinas procesadas, azúcares refinados, pan blanco, ácidos grasos
trans, embutidos y exceso de productos industrializados.
Para poder recuperarse, las células del cuerpo necesita los antioxidantes que contienen frutas y
vegetales verdes, las proteínas blancas, vitamina B (frutos secos y rojos: moras, frutillas) y tres
litros de agua por día.
Cada ración diaria de vegetales reduce un cuatro por ciento como mínimo el riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares, y reduce entre un tres y un cinco por ciento el riesgo de sufrir
ataques de apoplejía y enfermedades degenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
Comer una manzana adicional por día reduce un 10 por ciento el riesgo de una muerte prematura.
Si nosotros mantenemos adecuadamente nuestra ingesta de proteínas (cuatro gramos diarios por
cada kilogramo de peso) y tomamos en promedio tres litros de agua por día, también veremos
beneficios a nivel fisiológico. Debemos tener en cuenta que más de la mitad de nuestro peso
corporal (60 por ciento) es agua. La necesitamos para mantenernos vivos y en perfectas
condiciones de salud, porque el agua nos ayuda a liberarnos de toxinas, hidratar nuestras
neuronas, el corazón, la piel y el cutis.
ELIMINAR MALOS HÁBITOS: Fumar, incluyendo la forma pasiva, y consumir alcohol en exceso
evitan que su cuerpo se recupere y potencian el daño celular; sin embargo, tan pronto se
abandonan esos hábitos dañinos, el cuerpo comienza a restablecer los equilibrios. 
Beber alcohol en exceso puede ocasionar en el cerebro el Síndrome de Wernicke- Korsakoff, una
alteración en el metabolismo de la vitamina B que produce nerviosismo, irritabilidad y deriva en
crisis convulsivas; pero con dos años de no beber alcohol, llevar una dieta con vegetales verdes y
consumir vitamina B del complejo 1, 6 y 12, los efectos se pueden revertir.

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