Opinión
La antropología de la chinita y el sincretismo religioso de la festividad de la Tirana
Autor
por diariolonginoPublicado
julio 16, 2024Tiempo de lectura

Dr. Bernardo Muñoz Aguilar
Antropólogo social, universidad de Tübingen, Alemania
Profesor de historia, geografía y educación cívica, Universidad del Norte, Antofagasta
Conocida oficialmente como la virgen de la Tirana en el poblado del mismo nombre, en el medio del desierto de Tarapacá la llaman la Reina del Tamarugal. Durante el 15 de julio se celebra la víspera y el día 16 la fiesta propiamente tal, pero se comienza mucho antes ya que los bailes religiosos, las familias que tienen casa en el poblado y muchos promesantes llegan a la fiesta con mucha antelación.
La chinita reúne cada año a más de 200.000 fieles, quienes viajan de muchas partes de Chile y del extranjero para encontrarse con la Chinita. Diablos multicolores danzaran con saltos espectaculares, los chinos y sus flautas poderosas, las cuyacas y sus cintas multicolores, los Sioux o Dakota, las gitanas y los gitanos, unos más ricos y otros más pobres.
La diablada del Goyo y la diablada del manicero, un aviatico que entregó su vida a su diablada y a la chinita encantan a los visitantes con sus danzas y bronces además de sus multicolores trajes y sus vistosas y caras máscaras, cuyo origen en su mayor parte se encuentran en la vecina Bolivia, las ñustas bailarinas en tanto despliegan toda su belleza y elegancia con sus manos en las caderas y sus acompasados pasos.
Las bandas también provenientes y contratadas desde Bolivia se dejan sonar fuerte, las máscaras de los diablos colorean días y noches y desatan una gran atracción. Puedo relatar esto porque pasamos nuestra luna de miel con Roxana ahí durante el año 1994. Llegamos el 11 de julio a la localidad y salimos de vuelta a Santiago el día 19. Nos hospedábamos en el bello oasis de Pica, donde el jugo de mangos y los ricos y frescos alfajores eran nuestro desayuno. Cada día la población flotante iba creciendo más.
La entrada para saludar a la virgen también tiene un correlato previamente establecido, este año, por ejemplo, justo a la medianoche del día 11 de julio ingresará el baile Chino del Carmen y así sucesivamente, hasta que el día 14 a las 16.50 horas lo hará el Grupo Peregrino Mariano Caro Inca. Lo mismo ocurrirá en la triste despedida.
Recuerdo que ese año comenzaban a ingresar los bailes y promesantes hacia la iglesia para pedir la bendición, aquellos que hacían mandas se arrastraban desde la cruz del calvario hasta la iglesia, sangrando, llenos de llantos y fe pagana. A algunas niñas les cortaban las trenzas sus madres que lloraban, un ritual que nunca pude entender ya que me pregunté porque no se cortaban ellas las trenzas.
La víspera a medianoche del día 15 aún es grandiosa, con la plaza y calles llenas de personas y con un frío que cala los huesos los bailes en pleno saludan a la reina del Tamarugal.
Decenas de globos son lanzados al aire y los instrumentos de los bailarines y sus bandas resuenan en el frio, pero iluminado desierto. El día 16 pasean a la chinita después que alrededor de las 16 horas aparece su imagen en la puerta del templo, lo que también provoca una gran emoción en todos sus fieles y bailes religiosos.
Las cuyacas y los chinos han encabezado las celebraciones, pero todos gozan con las multicolores diabladas, Pasean a la chinita los más fieles bailarines y promesantes, me subo al balcón del patrón del pueblo, Farías.
Mi cámara fotográfica dispara velozmente, Diviso entre la multitud de fieles y promesantes que cargan a la virgen a un transgénero antofagastino que se ubica justo al centro de la pequeña multitud emocionada que carga a la virgen. Llega el momento de la despedida, miles y miles lloran pensando en si volverán el próximo año. Atrás quedan los campings y la zona seca donde más se bebe.
Espero volver a verte de nuevo chinita exclaman los fieles en un sentimiento que sin ser católico ni devoto de la virgen es algo que uno también desea que se repita como evidenciando un ciclo más de vida bendecido por la reina del Tamarugal.
¿Será verdad lo que dice el mito de que una ñusta que se enamoró de un español fue sacrificada por sus propios paisanos con decenas de flechas por esta traición? ¿De aquí vendría el hecho de que esta ñusta representaría posteriormente a la Virgen del Carmen y su sacrificio? ¿O al revés que la Virgen del Carmen representaría a la mujer andina sacrificada en ese acto? Estas solo algunas de las elucubraciones surgidas de las narraciones populares.
Pero para alguien que quiera deleitarse con la historia de la chinita, acaba de aparecer este año, el libro La Tirana desde sus orígenes hasta la actualidad, del premio nacional de historia el Dr. Lautaro Núñez Atencio, una obra científica de la religiosidad popular y sincretismo religioso de una de las fiestas más importantes de los andes chilenos y del país. En 388 páginas Lautaro desbroza cada detalle de la historia de la chinita con la rigurosidad que lo caracteriza en todas sus obras. Avísale Lautaro.
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