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China e India, esfuerzos por el diálogo en Ucrania

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Fernando Reyes Matta*

Buena parte de los analistas internacionales equivocaron sus supuestos sobre las posiciones que tomarían China e India en la crisis de Ucrania. Cuando el Consejo de Seguridad tuvo su reunión el viernes 25 para debatir una resolución de condena a la invasión rusa a territorio ucraniano, daban por hecho que China se sumaría a Rusia votando en contra y uniéndose al veto. A su vez, pensando en el Quad (Australia, Estados Unidos, India y Japón) y sus articulaciones de poder en lo que llaman Indo-Pacífico, asumieron el voto de India junto a la propuesta norteamericana y de otros países occidentales. Nada de eso ocurrió, Rusia votó en contra de la resolución, pero India y China se abstuvieron.

Más allá de las tensiones y escaramuzas fronterizas que ambas potencias asiáticas han vivido entre ellas en los últimos años, coincidieron por diversas razones en un propósito: jugarse por recuperar el diálogo entre las partes y contener el avance de la guerra.

El primer ministro Narendra Modi, en una conversación telefónica con el presidente ruso Vladimir Putin el jueves al inicio del ataque militar a Ucrania, abogó por un “cese inmediato de la violencia”. Modi pidió que se realicen esfuerzos para retornar a la diplomacia y declaró que las “diferencias entre Rusia y el grupo OTAN solamente se pueden resolver mediante el diálogo honesto y sincero”. Tras la abstención de India en la ONU, en Moscú dijeron “apreciar mucho la posición independiente y equilibrada de India en la votación”. Desde Nueva Delhi se dijo: nuestro voto no ha sido en favor de Rusia, ha sido en pro de las negociaciones. Pero todo el mundo sabe que los vínculos de India con Rusia (y en el pasado con la Unión Soviética) han sido y son fuertes en seguridad, en armamento, en recursos energéticos. Asumiendo esa realidad, Estados Unidos urgió el sábado siguiente a India usar su influencia sobre Rusia para «proteger un orden internacional basado en reglas».

Por su parte, China ha entrado a la cancha de la crisis jugando un rol de mediador que no había tenido en ninguna otra circunstancia en años recientes. Aunque no califica como invasión la acción militar rusa, defiende la soberanía de Ucrania. Wang Yi, ministro de relaciones exteriores chino, expresó: «China deplora el estallido del conflicto y está extremadamente preocupada por los daños a la población civil. La prioridad es aliviar la situación tanto como sea posible para evitar que el conflicto se descontrole. Pedimos a ambas partes que busquen una solución mediante negociaciones». En ese marco, el martes 1° el propio canciller de Ucrania, Dymtro Kuleba, comunicó a su colega chino que su país está dispuesto a seguir con las negociaciones con Rusia y que espera «la mediación de China» para «alcanzar un alto el fuego». Xi Jinping y Vladimir Putin han sostenido varias conversaciones telefónicas en los últimos días, donde el líder chino ha buscado identificar las posibilidades de una salida pronta de la crisis. Nada es bueno para China si la guerra se extiende y se agranda. Y, por cierto, la invasión a la soberanía de un país es algo esencial a sus propios intereses.

Hay una diferencia en la retórica y contenidos de ambas potencias asiáticas en sus explicaciones sobre los contextos de la crisis: India no culpa a Estados Unidos, específicamente, aunque si se refiere críticamente a la OTAN y su expansión. Los voceros de China, en cambio, han sido categóricos en culpar a Estados Unidos y, especialmente, a la actual administración al no abrirse a buscar soluciones diplomáticas a una crisis que se veía venir.

¿Qué es lo que cabe tomar en cuenta en esta área de la crisis? Que tanto India como China aparecen en esta circunstancia anticipando el perfil de la responsabilidad internacional que les otorga su carácter de potencias crecientes en el siglo XXI. No es poco lo que son: China, 1.402 millones de población; India, 1.380. Con economías potentes y una proyección determinante en el devenir mundial, coinciden en no haber sido países con vocación imperial, más bien sufrieron los efectos de la expansión colonial de occidente. Con culturas milenarias y visiones distintas a occidente respecto de la sociedad y su sentido de la vida. Otras filosofías, otra concepción en el trabajo y el sentido de lo colectivo. En el futuro será clave saber cómo van a hablar Sócrates y Confucio en el siglo XXI.

¿Habrá conflictos y tensiones mayores entre ambas en el futuro? Muchos creen que eso es inevitable, pero hasta ahora han logrado manejar sus crisis en el espacio diplomático. Cuando se piensa y se subrayan sus antagonismos, se olvida que al mismo tiempo tanto India como China son miembros de la Organización de Cooperación de Shanghai, donde también están Rusia, Irán y varios de los estados del Asia Central. La entidad – poco estudiada por estos lados – señala que “al reforzar la cooperación mutuamente beneficiosa, prevenir la confrontación y los conflictos y mantener la seguridad igualitaria e indivisible, la OCS aspira a crear un orden mundial justo y policéntrico, de plena conformidad con las normas del derecho internacional”. Las determinantes de ese trasfondo parecen también estar en la presencia de India y China en la búsqueda de una salida a la irracional acción de Rusia en Ucrania.

+Académico internacional de la Universidad Andrés Bello

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