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Deporte

Chile vuelve a subirse al podio: “Los Lobos” vencen a Paraguay, ganan bronce en Asunción y sellan su novena clasificación consecutiva al Mundial

Autor

por diariolongino

Publicado

enero 25, 2026

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  • La Roja masculina de balonmano cerró el Torneo Sur y Centroamericano Senior con un 36-29 ante el local y aseguró boleto a Alemania 2027. Aitor Etxaburu celebró el objetivo, pero dejó una autocrítica por la brecha ante Argentina y Brasil.

La selección chilena masculina de balonmano escribió este domingo otro capítulo que ya empieza a parecer costumbre en la élite del continente: ganar el partido que define, sostener el podio y volver a clasificar al Mundial. En Asunción, “Los Lobos” se impusieron a Paraguay por 36-29, se quedaron con la medalla de bronce del Torneo Sur y Centroamericano Senior y, de paso, confirmaron un nuevo pasaje a la cita planetaria de 2027, que se disputará en Alemania entre el 13 y el 31 de enero.

La imagen final fue la de un equipo que no negocia su piso competitivo: se repone de golpes, administra la presión del cierre y cumple el objetivo. Y ese objetivo no era menor. Con este resultado, Chile alcanzó su novena participación mundialista en la historia, todas consecutivas desde 2011, consolidando una continuidad que no siempre se explica por nombres propios, sino por un proceso que se ha ido robusteciendo en ciclos sucesivos.

Sin embargo, el bronce llegó con doble lectura. Porque el torneo también dejó una frontera nítida: la que todavía separa a Chile de las potencias regionales. El equipo dirigido por Aitor Etxaburu cayó con claridad ante Brasil (21-34) y Argentina (23-37), primero y segundo del certamen, resultados que pesaron incluso después de asegurar el podio.

Etxaburu lo transparentó sin maquillaje al término del partido por el tercer lugar. Valoró el cumplimiento del “mínimo” —repetir el bronce y clasificar—, pero reconoció que el sabor no era del todo dulce. En su análisis, la diferencia frente a los dos rivales que terminaron arriba fue “demasiado grande”, un diagnóstico que instala el desafío real de la próxima etapa: dejar de competir solo por sostener el tercer escalón y empezar a disputar el segundo, o incluso el primero, con argumentos sostenidos.

Dentro de la cancha, el cierre ante Paraguay sí ofreció señales alentadoras. Danilo Salgado, autor de diez anotaciones y una de las figuras del equipo, reflejó el ánimo del plantel: había otro objetivo en mente, pero el podio era intransable. Su frase resume una presión interna que ya no se oculta: clasificar al Mundial es casi una obligación para este grupo, pero la ambición es que la presencia mundialista deje de ser solo participación y se traduzca en avances concretos.

Esa vara no es antojadiza. En el Mundial 2025, Chile logró avanzar de fase por primera vez y meterse en el main round, un hito que elevó expectativas y cambió el estándar con el que se evaluará al equipo en la próxima cita. Alemania 2027 aparece, entonces, como el examen de consolidación: repetir lo hecho y dar un paso más, tal como planteó el propio Salgado, sin retroceder en una curva que ha sido, en general, ascendente.

El camino en Asunción explicó parte del resultado final. Chile arrancó con contundencia: 40-22 a Uruguay y 40-12 a Perú, dos triunfos que mostraron diferencia de ritmo, potencia y ejecución. El primer muro serio fue Brasil, que impuso experiencia y físico para abrir una brecha irremontable. Y luego Argentina, que terminó confirmando su condición de campeón con otro golpe amplio. Ahí, más que la derrota, el mensaje fue el tamaño del margen por recortar.

Por eso el bronce ante Paraguay tuvo un componente simbólico: cerrar con victoria, no dejar dudas frente al local y ratificar que Chile sigue siendo el tercero más fuerte del bloque, con un “piso” competitivo alto. Pero el propio discurso del equipo —desde el entrenador a sus figuras— dejó claro que ese piso ya no alcanza para sentirse plenamente conforme.

Con el boleto a Alemania sellado, lo que viene es el tramo menos visible y más determinante: planificación, amistosos de nivel, roce europeo cuando sea posible y una preparación que apunte directamente a reducir la distancia con los que hoy mandan en el continente. Porque si algo dejó este torneo es una certeza doble: Chile está instalado en el Mundial como un habitual… y al mismo tiempo sigue buscando el salto que lo convierta, también, en candidato regional real cuando Argentina y Brasil aparecen en el horizonte.

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