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viernes, julio 31, 2026

Emprendimiento y Negocios

Agua de mar para cultivar futuro en el borde costero

Autor

por diariolongino

Publicado

julio 30, 2026

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Una unidad demostrativa y una plataforma tecnológica abren nuevas posibilidades para que las comunidades de Chanavayita y Caramucho desarrollen cultivos hidropónicos, diversifiquen sus ingresos y proyecten
una agricultura adaptada a las condiciones extremas del litoral de Tarapacá.

En una de las zonas más áridas del país, donde la escasez de agua ha limitado históricamente el desarrollo agrícola, vecinos del borde costero de Tarapacá comienzan a explorar una alternativa que hace pocos años parecía distante: producir cultivos hidropónicos utilizando agua de mar desalinizada y tecnología de nanoburbujas.

La iniciativa se desarrolla en las caletas de Chanavayita y Caramucho y busca transformar las condiciones naturales del litoral en una oportunidad de desarrollo económico, capacitación y generación de nuevos emprendimientos para las familias del sector.

El proyecto, denominado “Zonificación, tecnologías y uso de agua desalinizada en el desarrollo de cultivos hidropónicos con nanoburbujas en el sector costero”, forma parte del programa Bienes Públicos de Corfo y contempla la creación de herramientas técnicas destinadas a impulsar la denominada agricultura de costa.

Su ejecución adquirió un nuevo impulso con la habilitación de una plataforma web especializada y la puesta en marcha de una unidad demostrativa, donde las comunidades podrán conocer directamente el funcionamiento del sistema, observar sus resultados y adquirir conocimientos para una eventual implementación productiva.

La iniciativa cuenta con financiamiento del Gobierno Regional de Tarapacá, fue aprobada por el Consejo Regional y focalizada por el Comité de Desarrollo Productivo Regional. Su ejecución está a cargo de Support Consultores, con la colaboración técnica de la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura.

La articulación entre organismos públicos, profesionales especializados y organizaciones vecinales representa uno de los principales pilares del programa, debido a que el objetivo no consiste únicamente en instalar infraestructura, sino en entregar capacidades que permanezcan en el territorio.

La propuesta busca responder a una realidad concreta. Las comunidades costeras de Tarapacá han desarrollado tradicionalmente actividades vinculadas a la pesca artesanal, el turismo, la gastronomía y los servicios. Sin embargo, las fluctuaciones económicas, las condiciones climáticas y las limitaciones de acceso al agua hacen necesario ampliar las alternativas productivas.

En ese contexto, la hidroponía aparece como una posibilidad para cultivar sin depender del suelo agrícola tradicional, utilizando soluciones nutritivas y sistemas controlados que permiten optimizar el uso del recurso hídrico.

El elemento distintivo del proyecto es la incorporación de agua de mar sometida a procesos de desalinización, lo que permitiría disminuir la dependencia de fuentes continentales de agua dulce, escasas y altamente demandadas en el norte del país.

A ello se suma el uso de nanoburbujas, tecnología que permite generar burbujas microscópicas de oxígeno en el agua. Su aplicación puede favorecer la oxigenación de las raíces, mejorar la absorción de nutrientes y aumentar la eficiencia de determinados sistemas hidropónicos.

El director regional de Corfo, Espártago Ferrari, destacó que el proyecto responde al compromiso institucional de entregar nuevas herramientas para el desarrollo de las comunidades del litoral iquiqueño.

“Este proyecto permitirá diversificar las actividades productivas de los vecinos mediante cultivos hidropónicos con nanoburbujas, teniendo como base el uso eficiente de agua de mar desalinizada”, sostuvo.

La diversificación aparece como una palabra clave dentro de la iniciativa. Para las familias de Chanavayita y Caramucho, la posibilidad de incorporar cultivos de hortalizas u otras especies adaptadas al sistema podría representar una fuente complementaria de ingresos y una alternativa frente a actividades productivas estacionales.

El proyecto también podría aportar a la seguridad alimentaria local, reduciendo las distancias que deben recorrer determinados productos agrícolas antes de llegar a las caletas y generando alimentos frescos en un territorio donde las condiciones naturales dificultan la agricultura convencional.

El seremi de Agricultura, Fernando Chiffelle, valoró el esfuerzo desarrollado para instalar capacidades agrícolas en el borde costero y destacó el uso de tecnología avanzada dentro de los invernaderos.

“Estamos trabajando gracias a Corfo y a este tremendo esfuerzo por sacar adelante iniciativas de agricultura en el borde costero. Este proyecto de agricultura de costa busca diversificar los ingresos a través de invernaderos que incorporan tecnología de punta. Felicito a la comunidad por este logro”, manifestó.

La unidad demostrativa cumple una función central, ya que permitirá trasladar el conocimiento técnico a una experiencia observable y cercana para los habitantes del sector.

En ella será posible conocer las etapas asociadas al tratamiento del agua, la preparación de soluciones nutritivas, el manejo de los cultivos, el monitoreo de variables ambientales y la evaluación de los rendimientos obtenidos bajo las
condiciones particulares de la costa de Tarapacá.

La demostración práctica también permitirá identificar dificultades, realizar ajustes y establecer cuáles son las especies con mejores posibilidades de adaptación.

No todos los cultivos responden de la misma manera a las temperaturas, la humedad, la radiación solar, la presencia de salinidad residual o los vientos característicos del litoral. Por ello, el proyecto considera las condiciones edafoclimáticas del territorio, concepto que reúne las características del suelo, el clima y el entorno productivo.

Aunque la hidroponía no utiliza tierra como soporte principal, el análisis territorial continúa siendo relevante para definir la ubicación de las instalaciones, las necesidades de protección, el consumo energético y la estabilidad de los sistemas.

Junto con la unidad demostrativa, la plataforma web permitirá reunir información sobre tecnologías de desalinización, procesos productivos, alternativas de cultivo y herramientas de capacitación.

La directora de Support Consultores, Alejandra Escalona, señaló que este avance constituye un aporte relevante para el desarrollo de la agricultura hidropónica en la costa y abre posibilidades de escalamiento.

“Hemos alcanzado un gran avance en el programa, el cual constituye un aporte significativo al desarrollo de la agricultura hidropónica en la costa y su potencial escalamiento por parte de empresas, emprendedores y comunidades costeras”, explicó.

La plataforma busca convertirse en una herramienta accesible no solo para los beneficiarios directos, sino también para otras organizaciones, emprendedores e instituciones interesadas en replicar la experiencia.

De esta forma, el proyecto adquiere la categoría de bien público, debido a que el conocimiento generado podrá ser consultado y utilizado para fomentar nuevas iniciativas productivas en otros puntos del litoral.

La posibilidad de escalar el modelo será uno de los grandes desafíos. Una experiencia demostrativa puede probar la viabilidad técnica, pero su transformación en una actividad económica sostenible dependerá de diversos factores.

Entre ellos se encuentran el costo de la energía necesaria para desalinizar el agua, el mantenimiento de los equipos, la capacitación continua, el acceso a financiamiento, la comercialización de los productos y la capacidad de organización de las comunidades.

También será necesario evaluar los costos de instalación de los invernaderos y sistemas hidropónicos, la disponibilidad de repuestos y la asistencia técnica requerida para evitar interrupciones prolongadas.

No obstante, el proyecto permite comenzar a responder esas preguntas desde el propio territorio, con participación de los vecinos y sobre la base de datos obtenidos en condiciones reales.

Luis Cortés, presidente de la Gobernanza del Bien Público y de la Junta de Vecinos de Chanavayita, destacó que la iniciativa representa una nueva fuente de desarrollo para la comunidad.

“Estamos muy agradecidos de contar con una nueva fuente de desarrollo productivo para nuestra comunidad, la que no tan solo irá en beneficio directo de las familias, sino que también podría crecer y transformarse en una oportunidad de negocios”, afirmó.

La participación comunitaria constituye un componente fundamental para que la propuesta no quede reducida a una intervención externa. Los vecinos conocen las condiciones del lugar, sus necesidades, las dificultades logísticas y las posibilidades reales de comercialización.

Su involucramiento permitirá definir modelos de administración, mecanismos de distribución de beneficios y alternativas para integrar la producción con actividades ya existentes, como la gastronomía local, el turismo y la venta directa.

Una eventual producción de hortalizas en las caletas podría abastecer restaurantes, emprendimientos familiares, ferias o circuitos turísticos, entregando valor agregado a la oferta del borde costero.

También podría fortalecer una identidad productiva asociada a la innovación, la sostenibilidad y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

La agricultura de costa no pretende reemplazar las actividades tradicionales, sino complementarlas. Su importancia radica en ampliar el abanico de opciones disponibles para las familias y disminuir la dependencia de una sola fuente de ingresos.

En una región marcada por la minería y los servicios asociados, el desarrollo de nuevas actividades productivas en pequeñas comunidades puede contribuir a reducir brechas territoriales y generar oportunidades fuera de los principales centros urbanos.

El proyecto también plantea una discusión más amplia sobre el futuro del agua en Tarapacá. En un contexto de escasez hídrica, crecimiento poblacional y presión sobre las fuentes disponibles, la desalinización se ha convertido en una alternativa cada vez más presente.

Sin embargo, su utilización debe considerar criterios de eficiencia energética, manejo responsable de residuos salinos y protección de los ecosistemas marinos.

La sostenibilidad del modelo dependerá de que el proceso completo sea evaluado, desde la captación del agua hasta la disposición de la salmuera y el consumo eléctrico requerido.

La experiencia de Chanavayita y Caramucho puede entregar antecedentes relevantes para determinar en qué condiciones este tipo de tecnología resulta viable a pequeña escala y cómo puede adaptarse a proyectos comunitarios.

Otro aspecto relevante será la formación de capital humano. La operación de sistemas hidropónicos y plantas de desalinización requiere conocimientos técnicos, monitoreo constante y capacidad para responder ante fallas.

Por esta razón, la capacitación contemplada en el proyecto puede convertirse en una herramienta de largo plazo, especialmente para jóvenes, mujeres, emprendedores y trabajadores interesados en desarrollar nuevas competencias.

La generación de conocimiento local también permitirá disminuir la dependencia de asistencia externa y fortalecer la autonomía de las organizaciones comunitarias.

El valor del proyecto no se limita, por tanto, a la cantidad de vegetales que pueda producir una unidad demostrativa. Su mayor importancia está en la posibilidad de construir una experiencia replicable, generar datos, formar capacidades y demostrar que la innovación también puede surgir desde las caletas.

Los próximos pasos estarán relacionados con el seguimiento de los cultivos, la evaluación de su rendimiento, la identificación de las tecnologías más eficientes y la difusión de los resultados mediante la plataforma web.

A partir de esa información será posible determinar si la iniciativa puede avanzar hacia unidades productivas de mayor tamaño o ser adoptada por emprendedores y empresas del borde costero.

El respaldo del Gobierno Regional, el Consejo Regional, Corfo, el Comité de Desarrollo Productivo, la Seremi de Agricultura y Support Consultores entrega una base institucional relevante, pero la continuidad futura dependerá de la capacidad de transformar el piloto en una política de desarrollo territorial.

La experiencia podría abrir oportunidades para postular a nuevos fondos, generar alianzas con universidades, incorporar investigación aplicada y vincular a los productores con mercados regionales.

En un territorio donde la aridez ha sido vista durante décadas como una limitación, el proyecto propone una mirada diferente: utilizar el mar, la tecnología y el conocimiento para crear nuevas posibilidades.

Para los vecinos de Chanavayita y Caramucho, el desafío recién comienza. La unidad demostrativa y la plataforma no representan el punto final, sino el inicio de un proceso que deberá comprobar su sostenibilidad económica, ambiental y social.

Si logra consolidarse, la iniciativa podría convertirse en un modelo para otras comunidades costeras de Tarapacá y del norte de Chile, demostrando que la innovación productiva puede adaptarse a territorios extremos y generar oportunidades desde los recursos disponibles.

Cultivar utilizando agua de mar desalinizada es, en ese sentido, mucho más que una experiencia tecnológica. Es una apuesta por diversificar la economía local, fortalecer la organización comunitaria y construir nuevas formas de desarrollo en el borde costero.

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