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sábado, mayo 9, 2026

Deporte

El Betis de Pellegrini pierde el invicto en Salónica y se jugará el pase directo en la última fecha de la Europa League

Autor

por diariolongino

Publicado

enero 22, 2026

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  • El cuadro verdiblanco cayó 2-0 ante un PAOK intenso en un estadio repleto y dejó escapar la opción de sellar anticipadamente su boleto a octavos. En paralelo, el Midtjylland dejó ir un triunfo clave en Noruega con un 3-3 agónico ante Brann, con ingreso de Darío Osorio.

El Real Betis parecía tener el camino despejado para asegurar su presencia en los octavos de final de la Europa League sin necesidad de pasar por el playoff. Llegaba invicto, con la confianza que entrega una campaña sólida en la fase de liga y con un objetivo claro: ganar en Grecia para abrochar la clasificación directa y, de paso, sumar un premio económico relevante. Sin embargo, el plan se derrumbó en Salónica. El equipo de Manuel Pellegrini sufrió una dura caída por 2-0 ante un PAOK incómodo, aplicado y paciente, que aprovechó sus momentos y se metió de lleno en la pelea por terminar entre los ocho primeros del certamen continental.

El escenario no pudo ser más adverso. Un estadio completamente colmado, con cerca de 28 mil espectadores, empujó al conjunto local desde el primer minuto y transformó la noche en una prueba de carácter. El Betis intentó imponer su sello: posesión, circulación y control del ritmo. PAOK, en cambio, apostó por el repliegue y el golpe rápido, buscando atacar la espalda del mediocampo verdiblanco y forzar decisiones apresuradas en salida. La propuesta griega, lejos de ser defensiva por inercia, estuvo sostenida por orden, lectura de espacios y una intensidad que fue creciendo con el paso de los minutos.

A los andaluces les costó encontrar profundidad. La férrea estructura del equipo heleno redujo los caminos hacia el área y obligó a insistir por fuera, sin que eso se tradujera en ventajas claras. En el último cuarto de cancha, la falta de precisión y la mala toma de decisiones fueron diluyendo los ataques. La única vía para inquietar al arquero local llegó a través de remates de larga distancia, pero sin el filo suficiente como para cambiar el libreto de la noche. Recién en torno a la media hora se registró una intervención destacada del guardameta griego, aunque la acción tampoco representó un peligro mayor.

El segundo tiempo mantuvo la misma tónica, con aproximaciones aisladas y un partido que, por momentos, pareció entrar en una zona de conformidad tácita. Ese escenario, sin embargo, favorecía más al local, que había encontrado comodidad defendiendo bajo y saliendo con velocidad cuando el Betis quedaba partido. Pellegrini buscó alterar la dinámica con modificaciones, pero los ajustes no lograron activar al equipo. Al contrario, el cuadro verdiblanco continuó plano, sin sorpresa ni agresividad para romper el cerrojo.

La apertura de la cuenta llegó en la escena que definió el partido. PAOK mantuvo la paciencia, movió la pelota a lo ancho y encontró el desborde por izquierda. Giorgos Giakoumakis logró centrar con ventaja y Andrija Zikvovic, capitán del elenco griego, arremetió en el área para marcar el 1-0 a los 67 minutos. Salónica explotó. El estadio, que ya jugaba su propio partido desde las tribunas, se convirtió en una caldera. Para el Betis, en cambio, fue un golpe que evidenció todo lo que no estaba funcionando: falta de contundencia, escasa claridad para reaccionar y un notorio desgaste mental tras no haber podido imponer condiciones.

La reacción verdiblanca no llegó. Incluso, el desconcierto se profundizó con una decisión que reflejó la noche torcida del Ingeniero: la salida de Giovani Lo Celso, uno de los revulsivos, apenas seis minutos después de haber ingresado. La escena sintetizó la frustración y la necesidad de encontrar respuestas inmediatas, en un partido que se escapaba sin que el Betis lograra encenderse.

El local estuvo cerca del segundo con un cabezazo que terminó anulado por posición de adelanto, una advertencia que pudo ser el punto de inflexión para los visitantes. Pero esa “segunda vida” no cambió el guion. Betis siguió sin pisar el acelerador, atrapado en un letargo que PAOK leyó con inteligencia: esperar el error y castigar. Así llegó la sentencia. En el 83’, un rebote quedó en la frontal y, en el intento de despeje, José Antonio impactó a Giannis Konstantelias, que se anticipó. La jugada derivó en la acción decisiva que terminó con Giakoumakis marcando el 2-0 a los 86’ con un remate ajustado, sellando la victoria griega y la primera derrota del Betis en el torneo.

La consecuencia inmediata es tan deportiva como estratégica. De haber ganado, el Betis habría asegurado su boleto directo a octavos, evitando el playoff y sumando un “botín” importante en lo institucional. Ahora, el equipo de Pellegrini deberá jugarse todas sus cartas en la última jornada, cuando reciba al Feyenoord en La Cartuja, en un duelo que se instala como final anticipada para blindar la clasificación directa y no depender de una combinación de resultados.

En paralelo, la jornada europea dejó otra historia de oportunidad perdida. El Midtjylland, uno de los candidatos a confirmar su lugar entre los ocho mejores y asegurar su clasificación directa a los octavos, dejó escapar un triunfo que parecía heroico en Noruega. El conjunto danés empató 3-3 ante Brann con un gol agónico en el décimo minuto de descuento, en un partido de vaivenes constantes. Darío Osorio fue suplente e ingresó a los 63 minutos, en un tramo donde el duelo se volvió frenético y marcado por las tensiones de cierre.

Midtjylland golpeó temprano con el cabezazo del zaguero Martin Erlic a los 4’, pero Noah Holm igualó a los 19’. Aun así, los daneses retomaron la ventaja con el 2-1 de Júnior Brumado a los 31’, tras un control de pecho y una volea potente que parecía encaminar el resultado. Sin embargo, el Brann insistió y encontró el 2-2 mediante penal, convertido por Emil Kornvig a los 68’. Cuando parecía que el partido se iba, Erlic firmó su doblete a los 70’ y el Midtjylland volvió a verse clasificado. Pero el fútbol, como tantas veces en Europa, guardó una última sacudida: otro penal en los descuentos, en el décimo minuto de adición, permitió a Joachim Soltvedt decretar el 3-3 en Bergen, desatando el delirio local y dejando al conjunto danés con sabor amargo.

Con el telón de fondo de una tabla apretada, estos resultados mueven el tablero en la parte alta de la fase de liga. Midtjylland quedó cuarto con 16 unidades y el Betis sexto con 14 puntos. La clasificación a octavos luce cercana, pero no blindada: una cadena de resultados en la última fecha podría empujar a cualquiera de los dos hacia el playoff, un escenario que ambos buscaban evitar.

La última jornada asoma decisiva. Midtjylland recibirá al Dinamo Zagreb con la misión de asegurar su posición, mientras que el Betis deberá responder ante el Feyenoord en La Cartuja, con la presión añadida de haber perdido el invicto en el momento menos oportuno. Para el equipo de Pellegrini, la derrota en Grecia no solo fue un traspié en el marcador: fue una advertencia sobre lo exigente que se vuelve la Europa League cuando el control de la pelota no se traduce en profundidad, y cuando el margen de error, frente a un rival intenso y un estadio encendido, se reduce a la mínima expresión.

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