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Emprendimiento y Negocios

Empleo histórico, bolsillos vacíos: El 70% de los trabajadores chilenos vive al día

Autor

por diariolongino

Publicado

julio 21, 2025

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  • Un informe global revela que, pese a un auge récord del empleo en 2024, más de la mitad de los trabajadores del mundo siguen sin llegar a fin de mes. En Chile, el 70% vive “al día” y un cuarto de la fuerza laboral mantiene múltiples empleos para cubrir gastos, superando al resto de Latinoamérica. Expertos advierten profundas brechas regionales y generacionales, e instan a soluciones creativas para aliviar la presión financiera de los trabajadores.

Por Investigación Diario Longino.

Un récord de empleo sin seguridad financiera

A nivel mundial, la recuperación del empleo postpandemia alcanzó cifras históricas en 2024. Sin embargo, este logro no se ha traducido en bienestar financiero para la mayoría de los trabajadores. Según el informe People at Work 2025 del ADP Research Institute, más de la mitad (57%) de los trabajadores en el mundo vive “paycheck to paycheck”, es decir, gastando todo su ingreso mensual sin poder ahorrar. Incluso con empleo abundante, una gran proporción enfrenta dificultades para cubrir el costo de vida básico. El mismo estudio revela que casi una cuarta parte (23%) de los empleados a nivel global tiene dos o más trabajos – principalmente para costear gastos esenciales – evidenciando la insuficiencia de un solo sueldo.

Esta situación da continuidad a una crisis del costo de vida que se agravó en los últimos años. La inflación global escaló tras la pandemia, erosionando salarios reales. En Chile, por ejemplo, la inflación cerró 2022 en 12,8% anual, la más alta en tres décadas. Aunque para 2023-2024 la inflación se moderó, muchos trabajadores no han recuperado su poder adquisitivo. El informe People at Work 2024 (edición anterior del estudio) ya mostraba un desfase entre las expectativas salariales y la realidad: tras la alta inflación, los empleados chilenos esperaban incrementos de sueldo mayores a los que efectivamente recibieron, con una brecha de 5 puntos porcentuales entre lo proyectado y lo obtenido. En otras palabras, el crecimiento económico y la desaceleración de precios no han significado, hasta ahora, un alivio tangible en los bolsillos de gran parte de la fuerza laboral.

Chile, por encima del promedio regional

En el contexto latinoamericano, Chile presenta indicadores especialmente preocupantes de fragilidad financiera personal. El informe de ADP indica que 7 de cada 10 trabajadores chilenos (70%) viven al día con sus ingresos, una proporción superior al promedio de América Latina (63%). Esto significa que la mayoría de los empleados en Chile consumen todo su sueldo en gastos mensuales sin lograr ahorrar nada. Aun con el mercado laboral chileno mostrando fortaleza – la tasa de empleo alcanzó un récord de 59,7% de la población activa a fines de 2023, su nivel más alto en la historia reciente– la bonanza en cantidad de empleos no ha garantizado una mejora en la calidad de vida financiera de los trabajadores.

Otro dato alarmante es que el 25% de los trabajadores chilenos sostiene dos o más empleos simultáneamente. Este porcentaje, ligeramente superior al promedio latinoamericano (24%), refleja la proliferación del pluriempleo como mecanismo de supervivencia económica. En muchos hogares chilenos, un solo salario no alcanza para llegar a fin de mes, por lo que un integrante (o varios) de la familia optan por trabajos adicionales. Si bien esta estrategia aporta ingresos extra, evidencia la precariedad salarial: tener múltiples trabajos se ha vuelto una necesidad y no una elección para una parte importante de la población activa.

Trabajar más no cierra la brecha

Lejos de ser la solución definitiva, los múltiples empleos tampoco garantizan estabilidad financiera. El estudio de ADP muestra que tomar trabajos adicionales no necesariamente cierra la brecha salarial ni resuelve las penurias económicas. De hecho, más de la mitad de los empleados con un solo trabajo (54%) tiene problemas para llegar a fin de mes, y esa proporción aumenta al 59% entre quienes tienen dos empleos y alcanza 61% entre quienes tienen tres o más. Es decir, incluso aquellos que hacen malabares con dos o tres fuentes de ingreso siguen viviendo al límite; las largas jornadas y el esfuerzo extra no siempre compensan la carestía de la vida.

¿Por qué, entonces, tantas personas toman un segundo o tercer trabajo? La encuesta global subyacente al informe brinda pistas: la mayoría de quienes mantienen empleos adicionales lo hacen para cubrir gastos esenciales del día a día, ahorrar pensando en el futuro o construir un fondo de jubilación. Es un esfuerzo por tapar agujeros financieros presentes y prevenir los del mañana. Lamentablemente, en muchas regiones estos esfuerzos se vuelven imprescindibles ante salarios promedio que no alcanzan frente al costo de la vida. Especialistas señalan que en economías con alta informalidad – como varias de América Latina, África y partes de Asia – esta situación se agrava: numerosos trabajadores deben “parchar” ingresos con empleos esporádicos o por horas, sin estabilidad ni protección social.

Desigualdades regionales y generacionales

El reporte People at Work 2025 evidencia marcadas brechas según la región geográfica y la generación a la que pertenecen los trabajadores. En cuanto a regiones, Medio Oriente y África encabezan la lista con un 70% de empleados viviendo al día, seguidos por Latinoamérica (63%) y Norteamérica (58%). En el extremo opuesto, algunas economías desarrolladas muestran mejores resultados: Corea del Sur registra la cifra más baja, solo 18% de trabajadores viviendo al día. Entre los países evaluados, destacan los casos críticos de Egipto (84%), Arabia Saudita (79%) y Filipinas (78%), que reportan las mayores proporciones de empleados en situación de “paycheck to paycheck”. Estas diferencias subrayan cómo factores locales – nivel de ingresos, inflación, políticas sociales y estructura del mercado laboral – influyen en la resiliencia financiera de la población trabajadora.

También existen contrastes significativos entre generaciones. Los empleados más jóvenes (menores de 40 años) tienden más a buscar empleos extra con motivaciones que van más allá de lo meramente económico: un 40% de ellos toma trabajos adicionales para ganar experiencia laboral, y casi un tercio lo hace para financiar sus estudios o capacitación profesional. En cambio, entre los trabajadores de más de 40 años, solo 27% asume trabajos adicionales para adquirir experiencia y apenas 21% para pagar formación; la mayoría de los mayores recurren al segundo empleo principalmente por necesidad económica inmediata. Este contraste sugiere que, mientras las generaciones jóvenes ven en los “pololos” o freelance una oportunidad de crecimiento o inversión en capital humano, las generaciones de mayor edad toman dobles empleos fundamentalmente para cubrir déficits de ingresos corrientes o ahorrar de cara a una jubilación que se vislumbra insegura. Cabe notar que la incidencia del pluriempleo varía según la región: la proporción más alta de personas con más de un trabajo se encontró en Medio Oriente y África (34%), seguida por Latinoamérica (24%) y Asia-Pacífico (24%). En regiones con menor incidencia – por ejemplo Europa, donde la protección social es más robusta – menos trabajadores necesitan recurrir a un segundo empleo. Esta disparidad regional conecta con las realidades económicas locales: allí donde los salarios mínimos y promedio son bajos en relación al costo de vida, es más probable que la gente busque varios sustentos. Igualmente, en países con grandes sectores informales, los empleos adicionales suelen ser precarios (trabajos temporales, “pololitos”, gig economy), lo que deja a los trabajadores en un círculo vicioso de inestabilidad.

El alto costo de la vida y las respuestas posibles

Las conclusiones del estudio plantean un desafío tanto para políticas públicas como para el rol de los empleadores. Si bien los trabajadores están haciendo su parte – incrementando su participación laboral y hasta doblando jornadas – la seguridad financiera sigue rezagada. Nela Richardson, economista jefe de ADP, destaca que incluso con niveles récord de empleo, la remuneración sigue sin brindar tranquilidad económica: “El sueldo es la base del bienestar financiero para la mayoría de los trabajadores; sin embargo, nuestros datos muestran que incluso con niveles récord de empleo, no se traduce en seguridad financiera. Casi dos tercios de quienes tienen tres trabajos siguen teniendo dificultades para llegar a fin de mes”, señaló Richardson. Esto, añade, representa una oportunidad para que las empresas adopten “una visión más integral de la compensación”, ayudando a sus colaboradores a navegar el elevado costo de vida actual. En otras palabras, la solución no pasa solo por crear empleos, sino por garantizar que esos empleos permitan vivir con dignidad.

Para las organizaciones, especialmente las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) con márgenes acotados, subir sueldos de manera generalizada puede ser difícil. No obstante, la creatividad en los esquemas de compensación puede marcar la diferencia en el día a día del trabajador. Karem Fonseca, gerente de Recursos Humanos de ADP para Chile, Perú y Colombia, sugiere que las empresas exploren beneficios complementarios al salario: “Para las PyMEs con márgenes ajustados, los aumentos salariales pueden no ser siempre viables, pero la creatividad en los esquemas de compensación puede marcar una diferencia real. Beneficios como seguros de salud, bonos por única vez o incluso subsidios para el cuidado infantil pueden aliviar la presión financiera diaria de los empleados”, afirma Fonseca. Estas medidas no solo brindan un alivio económico directo – por ejemplo, reduciendo gastos familiares o médicos de los trabajadores – sino que también fomentan la lealtad y la productividad, contribuyendo a equipos más sólidos y resilientes en el largo plazo.

En síntesis, el panorama que dibuja People at Work 2025 es el de una fuerza laboral global que, a pesar de estar más empleada que nunca, se siente económicamente vulnerable. Chile destaca como un caso donde la desconexión entre el crecimiento del empleo y el bienestar financiero es particularmente aguda. El 70% de los trabajadores chilenos viviendo al día y el recurso extendido a múltiples empleos son señales de alerta sobre la precariedad de los ingresos. Superada la crisis del desempleo masivo de la pandemia, el reto ahora es abordar la crisis de los “ingresos insuficientes”: cómo lograr que trabajar – ya sea en uno o varios empleos – alcance para algo más que sobrevivir hasta la próxima quincena. Los expertos apuntan a que la solución deberá ser integral: políticas públicas que controlen la inflación y promuevan salarios justos, sumadas a iniciativas privadas que reconsideren la compensación total del empleado. Solo así podrá esperarse que en los próximos informes globales el porcentaje de trabajadores “viviendo al día” comience finalmente a disminuir, reflejando una mejora real en la calidad de vida de quienes sostienen con su trabajo la economía.

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