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Seremi del MOP Tarapacá barre con prejuicios e impone nueva Agenda

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La socióloga, Gabriela González Vega, habló en exclusiva con El Longino de algunos temas álgidos que aquejan a Tarapacá. Dueña de un gran carisma, explicó los retos de la cultura de género en áreas tan técnicas como la infraestructura crítica y explicó la gestión que está siendo desplegada para encarar la deuda que el Estado tiene en estos territorios.

Isabel Frías

Periodista U.C.

“Del Morro al MOP”, así se autodefine la iquiqueña que ahora lidera la Secretaría regional de Tarapacá de la estratégica cartera de Obras Públicas (MOP).

Con una voz grave y cálida a la vez, esta socióloga es todo lo que la cultura de equidad de género querría materializar a lo largo y ancho de un país como el nuestro, que progresa a punta de arrastrar deudas pendientes de diverso orden, incluyendo por cierto infraestructura crítica, conectividad, carreteras, puentes y caminos del interior andino.

Con una memoria realmente privilegiada, Gabriela González Vega, maneja todos esos cálculos y cifras en que siempre se afirman con aplomo ingenieros y arquitectos. Pero, esta profesional proporciona esos números poniendo el capital humano y las personas por delante de un modo que seguro dará que hablar positivamente en el futuro.

¿Por qué este interés por relevar haber nacido en el barrio El Morro?

– Para mí tiene total significancia. Ahora, más todavía consciente de que, cuando yo llegué a esta repartición, muy pocos sabían quién era yo.

Además, no soy militante de ningún partido político y, nombrar a una mujer, independiente y que es socióloga, llamó la atención en particular. Yo estoy muy orgullosa de mis raíces, tengo un fuerte arraigo iquiqueño y un amor profundo por mi barrio, por mi ciudad y por mi región. Mi formación académica y toda mi labor profesional la he desarrollado, de manera ininterrumpida, en Tarapacá.

Al parecer una parte de Tarapacá no entendía, tal vez, que una mujer se haga cargo de una Secretaría Regional tan técnica como el MOP, pero sobre todo que provenga del área humanista.

– Vamos con lo primero. Quiero aclarar aquí que considero un honor que se haya pensado en mí para este cargo, donde no soy la segunda mujer designada Seremi y eso me hace sentir muy orgullosa que se me haya designado para encabezar este desafío.

Lo segundo, respecto a mi título de socióloga, también anteriormente ha habido sociólogos en esta Secretaría Regional, pero es primera vez que es “tema”.

¿A qué obedece ese fenómeno cree usted?

– El hecho que sea “tema” es algo preocupante, pero no para mí. Es preocupante, creo yo, para la sociedad tarapaqueña porque esa pregunta no se hizo respecto de ningún otro ministerio.

Honestamente, cuando supe de esos comentarios y preguntas surgidas en redes sociales básicamente, lo encontré bastante misógino.

Para enfrentar esas ideas atrasadas, le planteo la otra perspectiva: ¿cuál es el aporte de la sociología a un ente público que debe interconectar los territorios en una región, como Tarapacá, desafiada por su geografía?

– Una de las cosas que se me pidió, cuando estuve con el Ministro de OO.PP., fue precisamente “acercar” los territorios porque el centralismo no solo afecta a las regiones respecto de Santiago, sino que también sucede en relación a Iquique y el resto de las comunas, en especial las de la provincia del Tamarugal.

Ya hemos empezando a realizar ese trabajo con los gobiernos locales, entiéndase las municipalidades, y me he reunidos con varios alcaldes para hacer conversar sus necesidades con esta batería de inyectores que es el MOP, una verdadera maquinaria de profesionales altamente calificados y que me permite pararme técnicamente muy bien con las autoridades.

Yo no trabajo sola ni en mi oficina. Yo me apoyo en las siete Direcciones que el MOP posee y estos equipos me han flanqueado en estos encuentros. Así hemos ido recogiendo los proyectos que ya tenemos en marcha, las necesidades actuales, futuras, recogiendo quejas de obras ejecutadas o el impacto que han tenido sobre la población.

Esa recolección de opiniones respecto de los “impactos”, ¿es una manera de integrar la participación ciudadana?

– Por supuesto que sí. Porque, y aquí entró a otro de los énfasis que daremos en esta Administración, es la importancia de profundizar el proceso de participación ciudadana pero no entendida como el “checklist” o “un tengo que cumplir con esto”.

En el MOP asumimos la participación como la vinculación con los territorios y el tejido social que allí se da. Se trata que la gente se haga presente, que participe y no de una manera tradicional vinculante, porque acá estamos frente a cálculos técnicos muy exactos y precisos.

Existen muchas cosas que no podemos hacerlas como la gente quiere o desea y existe una explicación profesional detrás; existe una geografía o topografía que no podemos alterar, pero sí podemos conversar acerca de ellos y enriquecer el producto final, de modo que llevemos soluciones, con recursos escasos y finitos, a la mayor cantidad de personas.

Para mí, en lo personal, esto es lo más valioso de esta oportunidad: gestionar la calidad de vida de las personas, empezando por casa, por nuestros equipos de tarea y continuando con la ciudadanía.

Cualquiera entiende una buena explicación, sobre todo si la entrega alguien con herramientas de formación humanista y habilidades comunicacionales.

– (Sonríe)… Cuando llegué al MOP me asombré al ver que acá no trabajan personas formadas en las ciencias sociales, ni siquiera los equipos relacionados con la Participación Ciudadana. Muchos de quienes trabajan aquí están teniendo que darle prioridades a asuntos y materias que antes para nadie eran relevantes y que ahora sí lo son porque éste es un enfoque más social a los territorios.

En algún momento habrá que “conversar” de cómo financiar grandes proyectos de infraestructura en localidades andinas con población ínfima.

– Usted quiere poner sobre la mesa los problemas de infraestructura que arrastra históricamente lo que hoy nombramos como la provincia del Tamarugal a lo que se suma la gran dispersión geográfica entre un asentamiento y otro.

Obviamente, esos territorios dicen sentirse siempre marginados de las políticas públicas porque toda la inversión se concentra en el borde costero y las dos comunas más habitadas como son Alto Hospicios e Iquique. Muchos hablan, incluso, de sentirse utilizados. Añadamos que son comunidades con otra identidad cultural, donde están presentes las etnias quechua y aymara, que no son lo mismo.

¿Entonces, cómo va a defender el MOP Tarapacá el financiamiento de proyectos cuando se aborde la llamada “rentabilidad social”?

– Sabemos que el 96 o 98% de la población regional se encuentra en la provincia de Iquique, pero esa realidad lo neutralizamos con el “Plan de Zonas Rezagadas” que el MOP lo tenía de antes y que hoy adquirió el rango de plan social; vale decir, no solo atravesará la infraestructura y la vivienda, sino también la reorientación de recursos financieros porque es una estrategia global. Ya no se habla de obras focalizadas y puntuales, sino bajo un marco amplio e integral, de mayor calado y alcance.

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