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El conflicto con los migrantes es un chivo expiatorio para gobiernos de Derecha 

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  • El imaginario creado en la opinión pública del “indocumentado-peligro” conduce a soluciones políticas que ven la movilidad como un problema y se traduce en medidas de gobierno y de parlamentarios sobre la posible construcción zanjas o muros. 
  • Al mismo tiempo que viven situaciones de desarraigo o de hostilidad como en Tarapacá, estos ciudadanos siguen siendo los grandes financiadores del desarrollo en sus respectivas naciones, enviando cada año remesas a sus países de origen por cerca de 100.000 millones de dólares.  

Por Arturo Ziede Gómez  

Presidente del Comité Solidario  

Región de Tarapacá 
La historia humana es rica en ejemplos de momentos de crisis en la sociedad en la que se apunta a un chivo emisario y expiatorio.  

Sin embargo, el imaginario creado en la opinión pública del “indocumentado-peligro”, que implica mano de obra no calificada y sin mucha educación, conduce primero a soluciones políticas que identifican la movilidad como problema y enseguida se traduce en anuncios de gobierno o de parlamentarios que abren la posibilidad de construir zanjas o muros. 

Esta verdadera pulsión de ciertos sectores ante la migración se observa en todos los grandes flujos migratorios, esos que alteran el orden “identitario” existente en una comunidad determinada, lo cual se transforma rápidamente en problema y miedo si no se acompaña con una buena acogida y solidaridad de las organizaciones civiles y difusión de los motivos de los fenómenos migratorios. 

Al término migración, a mi juicio, la extrema derecha está dándole connotaciones estigmatizantes y usándolo como estrategia de exclusión. Ellos rechazan la existencia de una sociedad multicultural y difunden temores respecto a la inmigración. 

ERRADICAR LO NOCIVO
Generalmente los migrantes son personas de la clase trabajadora y a ellos se les califica en general como migrantes indocumentados, diferenciándolos así respecto a otros extranjeros. 

Vale decir, se los identifica como personas que no se pueden incorporar tranquilamente a la sociedad, que tienen muchos hijos, con muchas conductas reprobables, como las de ser alcohólicos y drogadictos. 

Con esta visión se consigue generar un “migrante-problema” y los problemas se resuelven erradicándolos con legislaciones que separen lo supuestamente nocivo del resto de la sociedad.  

Además, se les muestra como amenaza para la sociedad: Estas ideologías, generadas en muchos casos desde el Estado, son patrocinadas y defendidas ideológicamente por la extrema derecha neoconservadora. Y esto último produce el equívoco en los medios de comunicación masivos y redes sociales, que comienzan a hablar sobre los delitos cometidos por migrantes y no de los delitos cometidos por delincuentes (nacionales o migrantes).  

Este prejuicio instalado genera que las personas migrantes tengan una dificultad mayor para integrarse a la sociedad, más aún épocas de crisis como la que vive el mundo actual y particularmente Latinoamérica. 

La historia humana es rica en ejemplos de momentos de crisis en la que se apunta a un chivo emisario y expiatorio. Pero el imaginario creado en la opinión pública del indocumentado-peligro –mano de obra no calificada y sin mucha educación– conduce a soluciones políticas que ven la movilidad como un problema y se traduce en medidas de gobierno y de parlamentarios sobre la posible construcción zanjas o muros. 

En no pocos casos, también se oculta que casi la mitad de los indocumentados son personas que han excedido la estancia permitida por la Visa, no gente que ha cruzado la frontera sin permisos legales.
A lo anterior se une otro fenómeno: Los Estados generan una multiplicidad de controles que olvidan que la migración es un Derecho Humano de carácter universal.
Para la mayoría de los migrantes aparte de la complejidad de cruzar la frontera, su tránsito y realidad migratoria presenta “oportunidades” de mejores ingresos, educación y mejores servicios de salud.

 

LA EXTREMA DERECHA
Normalmente la frontera geográfica no coincide con las fronteras culturales, simbólicas. Ejemplo es el de muchas comunas como la comuna de Colchane, en nuestra región de Tarapacá, donde la cultura aymara está presente al igual que al otro lado de la frontera que es territorio de Bolivia. 

Los migrantes son controlados por aduaneros al cruzar por pasos habilitados y sucesivamente al ser considerados de modo discriminatorio bajo control de otros aduaneros en las ciudades, que solicitan documentos o detienen pobres o inmigrantes, en particular cuando se encuentran en territorios ajenos, o barrios con familias de más recursos económicos.  

Bajo la presión de los medios informativos, y la creación de miedo desarrollado por la extrema derecha y aceptado por la clase política, los mismos habitantes locales les ven como intrusos y más aún al ingresar a barrios ricos.  

La población y en particular los jóvenes, más que nunca, se encuentra expuestos a la influencia de la extrema derecha. 

Estamos en presencia de una contra revolución silenciosa, nueva corriente cultural del tipo “neoconservadora”, con un auge del populismo de derecha en todo el mundo y florecimiento de partidos populistas de extrema derecha.  

Éstos se inspiran en cuestiones sociales y de defensa de las clases más pobres, difundiendo temas y lenguajes que parecen cercanos a los de la izquierda, pero con soluciones conservadoras. 

Los temas van desde los aspectos económicos del fenómeno de globalización, asuntos políticos y también culturales con numerosas referencias a la teoría de la conspiración, típica de la tradición aparato ideológico de la extrema derecha. 

Expresan que la globalización sería “una estrategia para el dominación mundial”, un complot para “mezclar y destruir razas», «criminales anónimos sin país ni nación».
También reconocen que «la explotación de los países del tercer mundo” y la globalización neoliberal favorece la migración mundial, para luego atacar esa misma inmigración hablando de las consecuencias para los chilenos y su sociedad.  

En esta visión, los chilenos-víctimas entrarían a competir con los migrantes-beneficiarios de servicios públicos locales. 

Rechazan la existencia de una sociedad multicultural y, en consecuencia, difunden temores a la inmigración, haciendo reflotar viejos marcos de referencia ligados a una arraigada tradición ideológica que está centrada en aspectos tales como el nacionalismo y la identidad nacional.  

Relacionan, además, conspiración con inmigración, llamando a defender el Estado-nación y la identidad de la cual se sienten representantes, cultural, económica, ética, original y religiosa del país.  

QUEMA DE CARPAS EN IQUIQUE 

Es un hecho que en las ciudades con más inmigrantes hay una mayor proporción de habitantes preocupados por la criminalidad, a pesar de que no existe en Chile una correlación positiva entre la inmigración y las tasas de criminalidad. 

El Ministerio Público ha revelado a través de un informe que un total de 4.593 personas murieron en Chile como consecuencia del delito de homicidio entre los años 2016 y 2020. Sobre la nacionalidad de los imputados, se indica que sólo el 3,8% corresponde a extranjeros; es decir, muy por debajo del promedio de extranjeros que habitan en nuestro país.  

Y las regiones que presentan mayor proporción de extranjeros imputados por homicidios consumados son las regiones de Antofagasta (15,9%) y Tarapacá (15,6%). 

Los grupos neoconservadores aprovechan cualquier momento de descontento en la población para generar manifestaciones en contra de migrantes, como sucedió en Iquique con la quema de carpas, y enseres de migrantes, violando derechos humanos fundamentales de seres humanos indefensos.  

MIGRACIONES VERSUS OPORTUNIDADES  

Más de 20 millones de personas han migrado dentro de América Latina y el Caribe debido a la inestabilidad política y social, a la vulnerabilidad ante los desastres naturales y a los impactos económicos de la pandemia.  

Se trata de la mayor y más acelerada situación de movilidad humana de la historia de esta región. 

La migración puede ser una gran idea de desarrollo que pocos la han aprovechado aún. Simplemente flexibilizando las políticas migratorias se podría incrementar el PIB mundial entre un 60 y un 140%, mientras que eliminar barreras al comercio apenas lo aumentaría entre un 0,3 y un 4,1% 

De acuerdo a lo que consignan los estudios más significativos en el área, los migrantes cuentan con nuevas habilidades demandadas por empresas y organizaciones que fortalecen su competitividad. También está demostrado que los grupos migrantes, aquí y en todo el mundo aumentan la capacidad de innovación, crean emprendimientos que generan servicios y empleo para la población local y, mientras incrementan el consumo, aumentan los aportes fiscales y las contribuciones al cuerpo social.  

Al mismo tiempo que viven situaciones de desarraigo o de hostilidad como en Tarapacá, estos ciudadanos siguen siendo los grandes financiadores del desarrollo en sus respectivas naciones, enviando cada año remesas a sus países de origen por cerca de 100.000 millones de dólares.  

Las empresas, por su parte, han sido generalmente reticentes a implicarse en temas migratorios, según lo dice el Foro Económico Mundial: lo consideran arriesgado o no tienen claro su rol, se frustran con las restricciones legales y con los procesos burocráticos o consideran que tienen poca capacidad para influir en políticas migratorias.  

Lo concreto, y dadas los nuevos escenarios impuestos por la pandemia, los prejuicios hacia los migrantes han aumentado, creando mayor tensión entre migrantes y comunidades receptoras. 

El problema es complejo y, por tanto, la verdadera solución está teñida por todas estas y otras dificultades. 

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