Ha levantado olas de indignación por sus comentarios racistas y homofóbicos. Pese a ello, muchos en Brasil ven a Jair Bolsonaro como el hombre que puede acabar con la inseguridad que golpea al país.

Cuando oficializó su postulación presidencial, el pasado mes de julio, Bolsonaro, de 63 años, prometió “rescatar Brasil”, pero el candidato de la derecha brasileña genera inquietud entre sus detractores, que protagonizaron masivas movilizaciones en su contra.

A principios de septiembre fue apuñalado durante un acto de campaña en el estado de Minas Gerais (sureste del país). El detenido, Adelio Bispo de Oliveira, quien se declaró culpable del ataque, dijo que actuó “por orden de Dios”. Oliveira estaba afiliado a un partido de izquierda, PSOL, sin embargo, la policía informó que sus motivos eran personales.

Pese a que el incidente le impidió hacer campaña, Bolsonaro subió en las encuestas y este domingo se impuso con amplia ventaja en la primera ronda de las elecciones de este 7 de octubre, por delante de Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT).

El ultraderechista obtuvo más de 18 millones de votos de ventaja sobre el izquierdista.

Bolsonaro afirma no tener ambiciones de poder sino la “misión de rescatar Brasil”.

Bolsonaro, parlamentario y excapitán del ejército, es una figura muy polémica y ha provocado indignación con comentarios homofóbicos y misóginos.

Sus controversiales posturas sobre temas sociales y políticos le han ganado el apoyo de millones de brasileños, pero también le han generado una imagen muy negativa entre otros sectores de la población.

Sus detractores señalan que, más allá de sus posturas extremas, tiene un pobre historial en una larga carrera en el Congreso de Brasil, donde -afirman- no ocupó cargos de gran responsabilidad ni logró el impulso y la aprobación de ninguna ley relevante.

Según los analistas, sus altos niveles de rechazo pueden resultar decisivos en una segunda vuelta electoral aunque, en medio de la dura polarización que vive Brasil, la misma circunstancia se produce con su rival Haddad.

 

El 29 de septiembre tuvo lugar en Brasil la mayor movilización de mujeres de la historia del país. La razón: manifestarse contra Jair Bolsonaro bajo el eslógan de “Ele Não” (“Él no”).

Sus comentarios misóginos provocaron el rechazo de muchos en Brasil. Una vez le dijo a una congresista que era tan fea que no valía la pena violarla.

Estas son las elecciones presidenciales en que hombres y mujeres votarán de forma más diferente. Según datos recogidos por BBC News Brasil, desde el fin de la dictadura militar nunca hubo una diferencia tan grande en el voto de ambos sexos.

Según encuestas de Datafolha realizadas antes de las votaciones de este domingo, el 52% de las mujeres había dicho que no votaría por el excapitán del ejército de ninguna manera. Si dependiera de los hombres, Bolsonaro habría salido elegido en primera vuelta.

Eso estudios de opinión pública revelaban que si dependiera de las mujeres, Bolsonaro habría terminado empatado con Haddad.

Más a la derecha de Trump

Aunque la prensa internacional ha comenzado a llamarle como “el Trump brasileño”, estableciendo algunas comparaciones con el mandatario estadounidense, en realidad, Bolsonaro se ubica ideológicamente más a la derecha.

Un hombre con una máscara de Donald Trump durante el lanzamiento de la candidatura de Jair Bolsonaro.

Bolsonaro aboga por hacer frente a la inseguridad adoptando leyes menos estrictas para el control de armas y cuenta con el respaldo de millones de cristianos evangélicos, que le apoyan por su postura radical en contra del aborto.

Además ha defendido la tortura y la aplicación de la pena de muerte.

Sus posturas ha podido dejarlas claras a lo largo de más de 30 años de años de carrera parlamentaria.

“Estoy a favor de la dictadura”, proclamó en 1993 desde el podio de la Cámara de Diputados de Brasil, en defensa del régimen militar que gobernó al país desde la década de 1960 hasta 1985.

“Jamás resolveremos los graves problemas nacionales con esta democracia irresponsable”, agregó.

En aquel momento, Bolsonaro -quien se encontraba en el primero de sus 7 periodos como diputado- se mostraba como simpatizante del gobierno de Alberto Fujimori en Perú y era partidario del cierre del Congreso en Brasil para hacer frente a la corrupción y a la hiperinflación en el país.

Pero, esta no es ni remotamente su única polémica de este tipo.

En 2017, generó una gran controversia al anunciar que si llega a la presidencia acabará con las reservas indígenas y las “quilombolas” (palenques, asentamientos en los que se refugiaban los esclavos rebeldes en Brasil y en las que ahora viven sus descendientes) porque obstaculizan la economía.

 

En referencia a los residentes de los quilombolas (principalmente afrodescendientes), Bolsonaro aseguró que “no sirven ni para procrear”.

Esto derivó en una denuncia en su contra ante el Ministerio Público y en una posterior condena judicial por daños morales colectivos a esas comunidades y a la población negra en general.

Dos años antes, en 2015, Bolsonaro había sido multado por haber dicho a un periódico que la congresista Maria do Rosario “no merece ser violada: ella es muy fea”.

Mientras que en 2011, en una entrevista publicada por la revista Playboy en 2011,afirmó que sería “incapaz de amar a un hijo homosexual” y que preferiría que un hijo semejante “muriera en un accidente”.

Bolsonaro está casado en terceras nupcias y tiene dos hijas hembras y cuatro varones. De estos, dos han seguido la carrera política.

Pero todas las polémicas en las que ha estado envuelto no impidieron (e incluso es posible que hayan ayudado) que este 7 de octubre se convirtiera en el candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. Queda por ver qué efecto tendrán el próximo 28 de octubre cuando se defina quién ocupará el Palacio de Planalto durante los próximos cuatro años.