Un oficial de alto rango del Vaticano denunció al exarzobispo Carlo Maria Viganò por lo que calificó de acusación monstruosa contra el papa Francisco por haber sido cómplice de encubrir abusos sexuales.

En una carta abierta, el cardenal canadiense Marc Ouellet dijo que las acusaciones de Viganò son una “maniobra política vacía sin justificación real”, rompiendo el silencio que hasta ahora habían mantenido los cargos de más relevancia del Vaticano.

Ouelle, prefecto de la poderosa Congregación de los Obispos, calificó de “increíble e improbable desde cualquier punto de vista” el acusar al Papa de “haber encubierto con conocimiento total a este supuesto depredador sexual y ser, por tanto, cómplice en la corrupción que se está extendiendo por la Iglesia”.

“Tu posición actual me parece incomprensible y extremadamente reprensible, no solo por la confusión que siembra en las personas de Dios, pero porque tus acusaciones públicas dañan seriamente la reputación de los Sucesores de los Apóstoles”, escribe en la carta.

En agosto el exarzobispo Viganò, exembajador del Vaticano en Estados Unidos, pidió la renuncia del Papa, alegando que protegió durante años al cardenal estadounidense Theodore McCarrick, quien renunció en julio.

Viganò aseguró que él mismo había discutido personalmente con el Papa sobre la conducta inapropiada del cardenal McCarrick, a quien -según el documento- el papa Benedicto XVI había prohibido oficiar misas en público, vivir en un seminario y viajar para impartir conferencias.

Según Viganò, el papa Francisco supo al menos desde el 23 de junio de 2013 que McCarrick era “un depredador en serie”.

“Aunque sabía que se trataba de un hombre corrupto, lo protegió hasta el final”, añadió.

En sábado el Vaticano anunció que revisará profundamente todos los documentos del caso.