Arturo Vidal entró a la cancha de Anoeta cuando el Barcelona ya estaba en ventaja. En los 76′, el Rey reemplazó a Ousmane Dembele, el autor del gol que le dio el 1-2 al equipo de Ernesto Valverde ante la Real Sociedad. Un resultado que resultó angustioso por el trámite y porque el dueño de casa dispuso de un par de ocasiones claras para asegurar la victoria. Pero que igualmente sirve para afianzar a los catalanes en el primer puesto de la liga española.

Elustondo, en los 13′, puso en ventaja al duelo de casa tras una falla de Umtiti en un balón detenido. Una situación inesperada, que no se condecía con el conservador planteamiento de la Real, pero que castigaba la inoperancia que mostraban los azulgranas para penetrar el muro defensivo que tenían enfrente.

El primer tiempo fue discreto. El Barcelona, sin Busquets ni Coutinho, dos piezas claves en el mediocampo, llegó apenas a través de balones detenidos que fueron bien controlados por la defensa vasca. Desesperados en la búsqueda de la igualdad, los pupilos de Valverde reclamaron todo lo que pudieron para buscar en el VAR algún aliado para encontrar el camino al esquivo gol.

En la segunda fracción, la tónica se mantuvo. La Real perdió ocasiones clarísimas de gol, como un contraataque que no pudo finiquitar Oyarzábal y otra carga frontal que Juanmi terminó con un remate bien controlado por Ter Stegen.

Ante la emergencia, Ernesto Valverde optó por enviar a la cancha a los dos hombres que había reservado. Entre la decisión técnica y los errores de Rulli, quien entregó dos veces en bandeja el balón para los goles azulgrana, llegó el giro en el marcador. En los 62′, Suárez aprovechó la primera falla del arquero argentino y, en los 65′, Dembélé, capitalizó otro balón que el golero desvía hacia el centro del arco.

Resuelto el problema, en los 76′, Valverde le hace el gesto a Vidal para que ingrese a la cancha en reemplazo de Dembélé. Aunque, en rigor, el Barcelona siguió pasando apuros que Ter Stegen disipó. El Rey pasó virtualmente inadvertido, sin encontrar aún el rol protagónico que tuvo en todos los equipos que ha defendido en su carrera. Apenas limitándose a ceder correctamente el balón a sus compañeros y a posicionarse en lugares a los que sus aliados no miraban. Muy poco, todavía.