De acuerdo con la última estadística, la economía china creció un 6,8% en la primera mitad de 2018. Este crecimiento estable que se ha mantenido en 12 trimestres continuos inyectó una gran certidumbre a la economía mundial frente a las incertidumbres creadas por el proteccionismo, unilateralismo e indimidación comerciales representados por el Gobierno de Trump y otros factores negativos.
La estabilidad y la mejoría de la economía constituyen una tendencia generalizada a nivel nacional. Los factores y condiciones favorables a un crecimiento de calidad, no de cuantía como antes, aumentan. La reestructuración económica se profundiza. La contribución al crecimiento del sector de servicios llegó al 60,5% y la del consumo final, el 78,5%. La tasa del desempleo urbano registrado en junio fue del 4,8%, tres meses por debajo del 5%. La exportación y la importación crecen al 4,9% y 11,5% respectivamente. Las nuevas industrias estratégicas basadas en la tecnología y las nuevas demandas de los sectores de turismo, salud, adulto mayor, educación y cultura se convierten en nueva energía del crecimiento. Los actores del mercado superaron más de 100 millones. La inversion directa extranjera en los sectores manufacturero y de alta y nueva tecnología incrementan. El vigor creado por la innovación y el emprendimiento se libera constantemente. El ingreso de los ciudadanos, las empresas y las arcas públicas aumenta a similar ritmo del PIB mientras se disminuye el consumo de energía en el crecimiento del PIB. El sector manufacturero mantiene la tendencia expansiva durante 23 meses consecutivos.
Los óptimos resultados del crecimiento se deben a la profundización de la reforma y apertura. Ahora la creación de una empresa sólo necesita 5 días hábiles. El tiempo que requieren los trámites aduaneros para el comercio exterior se reduce a la mitad. La reforma consistente en la liberación-administración-servicio resulta muy efectiva para las empresas. Las medidas favorables al acceso del mercado y la protección de la propiedad intelectual e industrial elevan la competitividad internacional de China.
A pesar de la buena tendencia de la economía, China está consciente de que los ambientes interno y exterior siguen siendo complejos. El cambio de las modalidades de crecimiento, la mejora de la estructura económica y la introducción de las nuevas propulsiones siguen siendo cruciales. El desequilibrio y la insuficiencia del desarrollo siguen notables. Los desafíos aún son muchos. A nivel internacional, a pesar de la recuperación general, los problemas estruturales aún están allí. La división en la política macroeconómica, la disminución competitiva de impuestos, el proteccionismo comercial, la antiglobalización y la guerra comercial provocan incertidumbre e inestabilidad. China necesita hacer mayores esfuerzos para convertir los factores negativos en la energía positiva del desarrollo económico. En eso tenemos plena confianza.