MARIO VERGARA
“Primero que todo yo hace más de una década que estoy fuera de la diócesis”, dice el padre Armando Vergara como saludo e inicio de la conversación. El cura diocesano prácticamente fue exiliado por la iglesia de Iquique, hoy los laicos y laicas piden su vuelta.
-¿Sabía usted que los católicos de Iquique emitieron una declaración pública exigiendo su retorno a la Iglesia de Iquique?
-Estoy muy agradecido por la sensibilidad de la gente y por otro lado por la preocupación y delicadeza del Pueblo de Dios organizada a través de la agrupación de laicos y laicas; así es que estoy muy agradecido por esa preocupación.
-¿Durante cuánto tiempo ejerció el sacerdocio en nuestra ciudad y por qué cambió de lugar?
-Estuve como pastor durante quince años y por razones ajenas a mi voluntad tuve que dejar Iquique y actualmente estoy prestando servicios pastorales en la Diócesis de Arica.
-La comunidad católica se ha estremecido por el desarrollo de los acontecimientos que impactan a la Iglesia. ¿Usted qué opina?
-Estoy bastante impactado de cosas esas cosas de las que nos hemos ido enterando.
-¿Qué le parece que los laicos y laicas de Iquique, estén abogando por su regreso a la labor en esta ciudad?
-Yo soy sacerdote diocesano de Iquique y nunca he dejado de pertenecer a Iquique, pero por motivos ajenos a mi voluntad no he podido retornar y esa decisión, finalmente, la tiene que tomar la jerarquía de Iquique.
-¿En qué área desarrolló su labor en Iquique?
-Yo trabajé quince años en la Pastoral Carcelaria en Iquique y por mi trabajo en las cárceles fui trasladado a la Diócesis de Arica, el año pasado y mantengo mi servicio pastoral en la Región de Arica y Parinacota.
-¿Qué le parece el terremoto al interior de la Iglesia Chilena, con denuncias por abusos sexuales, renuncias de obispos, encubrimientos y otros?
-Creo que podríamos considerarlo como un signo de los tiempos. Creo que es una situación anómala, que las palabras de Jesús en el sentido que la verdad libera. Es lo que está pasando hoy día, que es doloroso y a lo mejor, hasta tormentoso. Pero creo que es necesario este proceso de purificación y volver al centro fundamental que es Jesucristo, el Evangelio de los Pobres y que parecer ser que estuvieron ausentes en el último tiempo en gran parte de la Iglesia.
-El pueblo católico está cuestionando severamente a la jerarquía de la iglesia por los casos que se han ido conociendo y que llevaron al Papa a intervenir. Pero además tenemos en Iquique el caso del exobispo, Marco Órdenes que fue denunciado por conducta inapropiada, pero finalmente fue absuelto por la justicia civil
-Yo no se cómo estará el tema porque son dos investigaciones paralelas, una es la civil y la otra la canónica. La canónica es la que pertenece a la Iglesia y como uno se entera por los medios de prensa, hasta el día de hoy no hay ningún fallo respecto de ese tema.
-Los laicos y laicas están presionando por respuestas y cambios…
-Yo creo que, tanto tiempo que ha pasado esto, creo que mas de seis años y me parece absolutamente anormal que aún no se conozca el fallo definitivo de este caso.
-¿Recuerda en qué comunidades desarrolló su gestión?
-En el tema de la cárcel trabajé con aymaras, trabajé en el tema de los Derechos Humanos. Me tocó acompañar a los primeros enfermos y enfermas de Sida en la Región. Yo siempre me he preocupado de ser un pastor por una clara opción preferencial del mundo mas pobre.
-¿Qué mensaje enviaría a la comunidad católica de Iquique que siempre lo recuerda?
-Un mensaje de aliento, de esperanza y sobre todo, yo diría hay que dar la cara de frente. Nos tendríamos que poner rojos por tantas cosas que nos hemos ido enterando. Pero creo que nuestra mejor contribución a la causa de Jesús es, nosotros mismos tratar de ser un testimonio presente y predicar con el ejemplo y sobre todo, como le dije al comienzo de esta conversación, no olvidar lo fundamental que es la persona de Jesucristo, el Evangelio y la gente.