Brasil, Alemania, España o Argentina. Esos equipos eran apuntados como candidatos a ganar el Mundial antes que se iniciara. Ahora con el certamen en desarrollo, los favoritos no han respondido y el equipo que se ríe más fuerte que todos es el local. Rusia le ganó con firmeza a Egipto por 3-1 y acaricia los octavos de final de su Copa del Mundo.

El partido fue duro en el inicio, los rusos apostaban al juego aéreo de Artem Dzyuba, mientras que los africanos confiaban en su estrella, Mohamed Salah, que se recuperó tras su lesión en la final de la Champions League. En la primera parte no hubo goles.

Mientras que la segunda parte estuvo marcada por el dominio de los dueños de casa, que en los 47′ ya estaban celebrando, gracias a un infortunio de Ahmed Fathy, que marcó en contra al intentar rechazar un balón en el área menor.

Tras ello se vino encima el cuadro de Stanislav Cherchesov, y otra vez contó con el gran momento del ex Real Madrid Denis Cheryshev, que aprovechó un centro de Fernandes en los 59′ para hacer delirar a toda la gente en San Petersburgo.

¿Faltaban más emociones? Claro que sí, porque uno de los más destacados de la cancha, Dzyuba, mostró toda su capacidad dentro del área y tras sacarse a un rival metió un derechazo en un rinconcito, para anotar su segundo tanto en la Copa.

El partido estaba liquidado, pero Salah no quería irse sin dejar su sello, el cual se hizo presente a los 73′, tras transformar en gol un penal que el árbitro paraguayo Enrique Cáceres cobró gracias al VAR.

Rusia, hasta ahora, es por lejos el cuadro más demoledor de la fase de grupos, porque suma seis puntos y ocho goles a favor, mientras que los egipcios tienen que esperar un milagro para pasar de ronda.

Los rusos definirán su suerte en la tercera fecha ante Uruguay (que choca este miércoles con Arabia Saubita), en tanto Egipto jugará ante los árabes de Pizzi para cerrar la fase grupal.