Foto: Archivo.

La Policía de Investigaciones (PDI) cifró en 3.182 las denuncias por ingresos clandestinos -por pasos fronterizos no habilitados- al país en los cinco primeros meses de 2018.

De acuerdo con La Tercera, el número, que incluye casos hasta el 25 de mayo, significa un considerable aumento respecto a años anteriores: en todo 2016 hubo 2.659 entradas ilegales, y entre enero y octubre de 2017, 1.594.

Los ciudadanos cubanos y dominicanos lideran el listado de ingresos de este tipo este año, con 2.078 y 856, respectivamente, representando el 92 por ciento de la cifra total. Mucho más atrás aparecen los migrantes colombiano, con 84 casos.

La entrada clandestina de cubanos ha registrado un aumento exponencial, pues en 2017 sólo hubo 175 casos, y está directamente relacionado con la finalización de la política migratoria estadounidense “pies secos/pies mojados” -que les permitía entrar a ese país por el sólo hecho de pisar su territorio-, situación que los ha traído a Chile por su “atractivo geográfico, político, económico y laboral”, apunta la PDI.

Desde el Servicio Jesuita a Migrantes cuestionan que pese a que a los ciudadanos de ambos países se les exige una visa consular para turistas, aquello “no ha contenido el flujo, sino que lo ha precarizado y ha llevado a la proliferación de redes de tráfico” de migrantes que en ciertos casos los engañan e incluso los hacen pagar sumas que pueden superar los mil dólares por persona para “cruzar” a Chile.

Según detalla la PDI, los principales pasos no habilitados que prefieren las bandas dedicadas a cruzar ilegalmente a migrantes se encuentran en el norte del país, en “el sector costero y la línea ferroviaria de las ciudades de Arica y Tacna, o por el desierto en la zona de Colchane-Pisiga”.

Fuente: Cooperativa.