Un juez de la corte suprema brasileña mandó a liberar ayer sábado a allegados del presidente Michel Temer, quienes fueron detenidos el jueves al terminar sus declaraciones sobre la causa que investiga si hubo irregularidades en la concesión de instalaciones portuarias y que salpica también al mandatario.

“Habiendo las medidas de naturaleza cautelar alcanzado su finalidad, no subsiste fundamento legal para mantenerlas”, escribió el magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Luís Roberto Barroso en su decisión emitida al inicio de la noche.

La orden respondía a un pedido realizado más temprano por la fiscal general, Raquel Dodge, para revocar las órdenes de prisión temporal y no extenderlas hasta el lunes al considerar cumplidas las medidas de búsqueda y aprehensión, así como las declaraciones de los detenidos en presencia de miembros de la Procuraduría.

En la mañana del jueves, la policía detuvo a diez personas, entre ellos varios amigos de Temer y empresarios, por una causa que indaga si hubo irregularidades en la concesión de instalaciones portuarias. Tres personas más afirmaron encontrarse en el extranjero, pero declararán a su regreso.

La operación fue autorizada por el juez Barroso, quien investiga si Temer recibió sobornos para emitir en mayo de 2017 un decreto con el objetivo de beneficiar a compañías de este sector.

La medida -solicitada por la Fiscalía y con la luz verde del STF- fue duramente criticada el viernes por el gobierno, que emitió una nota atribuyendo las investigaciones a un intento de “retirar al presidente de la vida pública” e impedir su eventual candidatura a las elecciones de octubre.

“Sin tener hechos relevantes que investigar, autoridades intentan crear narrativas que generen nuevas acusaciones (…) Intentan una vez más destruir la reputación del presidente Michel Temer. Usan métodos totalitarios”, aseguró el comunicado de la Presidencia.

Los últimos avances de la Fiscalía, según varios analistas, podrían anteceder a una tercera denuncia por corrupción contra el mandatario. Temer se convirtió el año pasado en el primer presidente de la historia de Brasil en ser acusado formalmente durante el cargo, pero ambas denuncias fueron bloqueadas en la Cámara de Diputados.

En estos días, y pese a sus bajos índices de popularidad, Temer adelantó en una entrevista su intención de ser candidato a las elecciones, cambiando así la posición que mantenía desde su llegada al poder en 2016 tras la destitución de la izquierdista Dilma Rousseff, de quien era vicepresidente.