Alumnos sobrevivientes del tiroteo en la escuela de Parkland reclamaron el sábado al presidente estadounidense, Donald Trump, sus vínculos con la Asociación Nacional del Rifle (NRA), en una sentida manifestación en Florida donde le gritaron “qué vergüenza”.

“A cada político que recibe donaciones de NRA: ¡qué vergüenza!”, dijo la joven Emma González en un emotivo acto en Fort Lauderdale, tras fustigar a Trump por las millonarias contribuciones que recibió de la National Rifle Association (NRA) durante su campaña presidencial de 2016.

“Qué vergüenza, qué vergüenza”, replicó el público presente en ese acto contra las armas.

Nikolas Cruz, de 19 años, había sido expulsado el año pasado del colegio Marjory Stoneman Douglas, ubicado cerca de la ciudad de Parkland. El miércoles fue arrestado luego de abrir fuego con un fusil semiatomático durante horas de clase en ese centro educativo provocando la muerte de 17 personas, la mayoría adolescentes.

“Si el presidente me dice que fue una terrible tragedia (…) y que no puede hacer nada, yo felizmente le voy a preguntar cuánto dinero recibió de la Asociación Nacional del Rifle”, dijo González, una joven de 18 años con el cabello rapado.

“No importa porque ahora lo sabemos, 30 millones de dólares”, indicó la joven con enojo.

“¿Eso es lo que valen estas personas para usted señor Trump?”, lanzó la joven antes varias decenas de personas reunidas para reclamar un control más severo de la venta de armas.

“El poder estar autorizado para comprar armas automáticas no es una cuestión política, es una cuestión de vida o muerte”, afirmó la estudiante más tarde a la AFP.

El poderoso mensaje de la joven inmediatamente se hizo viral y trending topic con su nombre en Twitter.

Donald Trump no mencionó el problema de las armas en el discurso solemne que ofreció después del tiroteo, en el que insistió sobre el problema mental del asesino, sin decir nada sobre el derecho a tener una arma previsto en la segunda enmienda de la Constitución.

Emma González también atacó a los legisladores estadounidenses que son “financiados por la NRA que nos dicen que nada podría haber impedido eso (…) o que las leyes de armas más estrictas no reducen la violencia que generan las armas”.

Signos de alarma

La joven, que cursa el último año en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de la vecina Parkland. Ella se encontraba escondida en el anfiteatro cuando Cruz disparó contra sus excompañeros.

El tiroteo, uno de los más mortíferos en los últimos 30 años, revivió el recurrente debate sobre la venta libre de armas que defienden con fuerza los responsables de la NRA y hasta la Corte Suprema.

El joven, que había sido atendido por problemas psicológicos y de conducta, pudo beneficiarse de la amplia laxitud de la legislación de Florida para adquirir el año pasado de manera legal su arma. A su edad, muchos estadounidenses no pueden ni comprar una cerveza o unos cigarros.

Hubo varias señales de advertencia sobre los riesgos que representaba Nikolas Cruz.

Una investigación social realizada en el marco de una automutilación reveló en septiembre de 2016 que Cruz deseaba comprar un arma de fuego.

“El señor Cruz tiene cortes reciente en los dos brazos. Declaró que quería comprar una arma de fuego. Ignoramos porqué quiere comprar un arma”, señala un reporte de los servicios de protección a la infancia citado por el diario Sun Sentinel, de Florida.

Aunque estos hechos indicaban “ciertas implicaciones” para su seguridad, los servicios de protección infantil concluyeron que el joven era adecuadamente tratado en su escuela y en un instituto especializado en salud mental.

Nikolas Cruz fue atendido “porque fue designado como un adulto vulnerable debido a trastornos mentales”, según el periódico.