El tribunal laboral de Londres decidió el viernes que la empresa Uber tenía que considerar empleados a sus conductores y pagarles el salario mínimo.

La compañía estadounidense, que afirma tener cerca de 40.000 conductores y 3,5 millones de clientes en Londres, trataba de revertir un fallo judicial de 2016 que estableció que los conductores que utilizaban la aplicación tenían derecho al sueldo horario mínimo de 7,50 libras (9,8 dólares, 8,50 euros) y a vacaciones pagadas.

Hasta ahora, los conductores son pagados por trayecto y la empresa subraya que son trabajadores independientes, que eligen sus horarios y lugares de trabajo.

Uber, que tiene 14 días para interponer un nuevo recurso, anunció su intención de hacerlo.

“Seguiremos ganando. Tengo confianza, estamos en el lado correcto de la ley”, reaccionó uno de los dos querellantes contra Uber, Yaseen Aslam, que entabló esta batalla legal en 2014.

Los demandantes tienen el respaldo del sindicato de trabajadores independientes de Gran Bretaña (IWGB).

El secretario general del sindicato consideró que “la victoria de hoy es una prueba suplementaria, si ello fuera necesario, de que la ley es clara y que estas empresas eligen simplemente privar a los trabajadores de sus derechos”.